hablar y escucharEsta es una versión adaptada para niñas, niños y adolescentes del artículo Pistas sobre el artículo 12 de la Convención: el derecho infantil a que te escuchen

Si tienes menos de 18 años, ¿tienes la seguridad de que se cumple tu derecho a participar? ¿Cuándo, cómo y dónde deben escucharte? Te contamos algunas pistas que pueden ayudarte.

El Comité de los Derechos del Niño es un grupo de personas que piensan sobre y vigilan el cumplimiento de los derechos de niñas y niños. Trabajan sobre todo sobre un documento principal: la Convención de los Derechos del Niño (¡y la Niña!), que recoge ideas y normas para que las personas que tienen menos de 18 vivan más felices.

En 2009, publicaron algunos pensamientos que nos hacen conocer un poco mejor el artículo 12 de la Convención, el que habla del derecho de las niñas y niños a ser escuchados.

El documento es muy largo, vamos a intentar resumirlo:

  • Muchas personas creen que escuchar a un niño o una niña es una pérdida de tiempo por su falta de madurez o algo que hay que hacer puntualmente porque hay otras cosas más importantes. Sin embargo, el Comité dice que escuchar a las niñas y niños es algo fundamental para que sean felices y vivan mejor en general.
  • Se refiere a preguntar tu opinión en la familia, en clase, en un juicio, cuando vas al hospital, cuando haces deporte, a la hora de gobernar el país o el pueblo y en todos los momentos importantes para las niñas y niños
  • Este derecho ayuda a cumplir el resto de derechos… ¡es un súper derecho!
  • Hay que preocuparse porque participen todas y todos los chicos, pero especialmente no podemos olvidar a quienes tienen dificultades por tener una discapacidad, viven en la pobreza, son de etnia gitana o de otro país, no tienen familia, etc.
  • Las personas adultas deben ayudar a niñas y niños a que aprendan a pensar y tener sus propias opiniones. Deben ayudarte a formar tu opinión
  • No vale con repetir lo que otras personas dicen o lo que quieren oír, tienes que tener tu propia opinión
  • El entorno, lo que te rodea, es importante: hay que facilitar que el lugar y el ambiente te ayuden a expresarte. Si tienes miedo, por ejemplo, va a ser más difícil que te expreses
  • No vale sólo con escuchar las opiniones, hay que tenerlas en cuenta al decidir cómo te tratan y también para las leyes, normas y en general las ideas para gobernar el país, tu ciudad o tu barrio
  • Quien te haya escuchado, luego debe decirte si han usado tus ideas. Es decir, si una de tus ideas han servido para mejorar: por ejemplo si se arregló aquel parque o si pusieron un buzón de sueños en la biblioteca
  • Tu participación no debe suceder en un único momento al año o cada cuatro años, tiene que ser continua
  • También tienes el derecho a… ¡no participar! Si no quieres hacerlo, puedes decirlo… ¡que no te presionen!
  • No sólo te deben proteger las personas adultas, sino que tú también puedes tener la iniciativa de luchar por cumplir tus derechos y los de otras niñas, niños y adolescentes. Es como si tuvieras poderes, ¿verdad? Aunque el Comité le llama a esto ser “sujeto de derechos” en lugar de “objeto”
  • ¡Fíjate! Incluso, aunque haya niñas, niños que aún no sepan hablar, el Comité exige que nos fijemos en otras formas de “hablar” como el juego, la sonrisa, el llanto, los dibujos, etc.
  • El Comité nos recomienda que le contemos a todas y todos, especialmente a menores de 18, estas ideas y sugerencias para que todo el mundo sepa qué significa concretamente este derecho

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Imagen: Yo no me llamo Javier