el blog de los proyectos de Olga Berrios

Tetuán

🚶🏿‍♀️Paseo vecinal en las fiestas de Tetuán

Ayer participé en el paseo vecinal que organizó el Espacio Lorenzana. Recorrimos el camino del mismo espacio, que combina coworking y movilización barrionalista, hacia la caseta del barrio de las fiestas.

En la primera esquina, hablamos del poder simbólico de las calles: a un lado veíamos la enorme bandera instalada, a otro un graffiti de El Rey de la Ruina, y entre medias aceras diminutas, plagadas de motos, parquímetros, bordillos enormes y un coche que hace una pirula a bastante velocidad.



Junto “al Rodríguez” hablamos de la gentrificación y de las expropiaciones, vivida alguna en primera persona entre las participantes del grupo, o de historias tan sorprendentes como la de Cerro Belmonte. (Hice la entrada en Wikipedia y os recomiendo MUCHO el documental que hay en Dailymotion.)



Equipadas para la travesía con agua y gorras, continuamos por la “calletera” del Paseo de la Dirección a pleno sol, sin sombras, pero con rascacielos a espaldas y de frente, y con ese aspecto post bélico que dan las zonas arrasadas por las obras. Allí conocimos a la morera centenaria. Sus cuidadoras Marisa y Marian nos contaron su historia de 20 años de lucha para protegerla como símbolo de lo que allí hubo y ocurrió. (Habrá vídeo.)



Atajamos para disfrutar de la única fuente del recorrido y, de paso, comentar una vez más cómo la ciudad se diseña siempre para el triunfo del tráfico rodado. En ese cruce entre Alberdi y Blanco Argibay, una valla impide cruzar una calle estrecha. No puede seguir recto hacia el norte por la acera derecha. Hay 3 cruces de cebra retranqueados que te recuerdan lo que eres: un estorbo para la circulación “próspera”.



Yo recordé a Jane Jacobs. Mencioné cómo, hasta entonces, el urbanismo se hacía desde el aire y ella proponía conocer las necesidades de las ciudades a pie, en sus famosos paseos, tal y como estábamos haciendo, fijándose en elementos también como la iluminación o cómo se mueve cada persona. Uno de esos detalles también está en otro desequilibrio brutal como la cantidad de calles dedicadas a hombre y mujeres. Aporté datos y recordamos juntas la historia de la soprano Ofelia Nieto.

Contemplamos por fin un parque público con fiestas de barrio cercado por más vayas y lecheras policiales. Ese estilo de protección.



Lo de “la caseta del barrio” nos lo contaron aquí al final. Y es que resulta que cada partido político tiene una caseta en las fiestas del barrio y las asociaciones, que son muchas más, tienen una ÚNICA caseta. Varios colectivos la comparten.

Como veis, además de las actividades típicas de ocio, también hay otras más populares como el rondacañas con dulzainas, guerra de agua, juegos populares o este paseo vecinal.

Leave a Reply