el blog de los proyectos de Olga Berrios

Escaparate personal

Exclusiva: no creo que vaya a ser pianista

Hamster on a PianoMi padre me llamó a su presencia. Su papasentido le había alertado de mi emoción por el teatro. Entonces, volvía a casa loca de alegría de los talleres que nos daba la compañía La Paca por las tardes, tras las clases del instituto. Los últimos años del colegio también lo había escogido como asignatura extra escolar.

Me sermoneó. En su discurso, mi progenitor señaló toda la desesperanza y miseria que se cernía sobre mi futuro. La vida de una actriz era … La verdad: no recuerdo claramente nada de lo que dijo. Le miré con calma hasta que dejó de hablar. Entonces, le sorprendí:

Papá, no quiero ser actriz. Me lo paso muy bien en clase, pero sé que no valgo para eso ni quiero intentarlo.

Le dejé con los ojos abiertos y callado.

Eso ocurrió hace bastantes años.

Actualmente, llevo dos años aprendiendo a tocar el piano. De vez en oigo lo de “Cuando des un concierto” o “Cuando estés ahí arriba en el escenario”. ¡Dirigido a mí! Me sorprende porque no es que haya decidido en algún momento tocar en un grupo o dar espectáculos. ¡Caray! Se me han anticipado.

Rumio la idea. Perpleja. No me había planteado tan correlativo el paso de querer aprender un instrumento al paso de pretender interpretar ante muchas personas o incluso darle un nivel profesional.

Quizá las razones por la que me decidí a acercarme a uno de los instrumentos más difíciles no las he explicado mucho. Y, expuestas, posiblemente contribuyan a esclarecer el asunto en cuestión.

En la época en que encontré un cartel anunciando unas clases de piano y solfeo, llevaba tiempo vagando al acecho de una presa que se me resistía. Anhelaba abordar un asunto absolutamente lejano a todo lo que me rodeaba. El autodidactismo, una práctica que me maravilla, se había quedado sin selva ilusionante que explorar. Necesitaba un reto abundante y diferente.

En ese sentido, mi objetivo está plenamente logrado… No soy una intérprete brillante, ni siquiera sé si se me puede llamar “intérprete”. Pero sí he logrado convertirme en una fábrica de curiosidad. En una piscina para llenar de sonidos y explicaciones con los que nunca me he dado (o me han dado) la oportunidad de mojarme.

Si abandonara ahora las clases, no sería tan dramático. En absoluto. Porque en realidad mi meta ya está cumplida. Pero, de momento, ¡no lo voy a hacer! Porque me corroen las dudas, una rigurosa necesidad de avanzar, cierto tenso cosquilleo que…

Así que no soy pianista… ¡lo he conseguido! 😉

(Pero gracias por toda la fe y esperanzas depositadas en mí, jajaja)

Ilustración: Josh Ellington

9 Comments

  1. ¿Es tuyo o es una cita de algún libro? Está genial! Yo te diría: “Sigue hasta que dejes de pasártelo bien” (Creo que eso tardará en pasar, porque la música es otra dimensión)

  2. Comment by post author

    Olga

    ¡Jaja! Sí lo he escrito yo… Qué exagerada, tampoco es para tanto.

    Un poco el resumen es que el camino es la meta… o quizá que no hay ninguna meta claramente definida (¿por qué siempre tiene que haber meta?), sino exploración por afán de aventuras.

  3. El razonamiento me recuerda mucho a la idea de: “la vida es una viaje, no un destino”.

  4. Me encanta Olga!! jajaj Me siento tan identificada, estoy en esa búsqueda de retos y aventuras con mi Guitarra 🙂

  5. Comment by post author

    Olga

    ¡Gracias! Ya nos contarás tus hazañas.
    Saludos y encantada… porque es la primera vez que comentas por aquí, ¿no? jejejejeje

  6. Bien, bien. Siento no compartir vuestro alborozo. Yo no quiero retos ni caminos. Me gustaría saber tocar un instrumento. Me gustaría saber cantar con nuestro instrumento de serie e incluso bailar.
    No para dar conciertos o espectáculos sino por tener algo que pueda llevarme a otros momentos. Algo así como cuando sueñas.
    Pero el camino ese me da una pereza del copón y me parece empedrado, tortuoso y cuesta arriba. Vamos que me da miedo.
    Porque a ver, Olga, maja,¿tu sabías algo de solfeo?, ¿eres capaz de leer dos pentagramas con dos claves distintas?, ¿tenías decidido que sería el piano?.
    ¿Qué tipo de teclado tienes?
    ¿Son tan caras las clases como creo?
    Ayyy…menos mal que no me gusta la música y que puedo firmar esto con un nombre tan tubérculo como LaChufa

  7. Comment by post author

    Olga

    Evidentemente, es un camino súper complicao. A menudo, cuando empiezo una partitura, siento ganas de abandonarlo JAJAJAJA … luego, tras días de paciencia y control mental, me sorprende el hecho de que la logre sacar. Algo que, de primeras, me dio ganas de huir… de repente se convierte en algo sencillo y familiar.

    Respondiendo a tus preguntas:
    – No tenía ni idea de solfeo, he empezado de cero
    – Sí, ahora soy capaz de leer pentagramas en clave de sol y fa (ya que lo preguntas, haré un post sobre cómo lo he aprendido)
    – No, no tenía decidido que sería el piano mi instrumento. Sabía que me encantaba y había ido a muchos conciertos, pero nunca me había imaginado a mí misma tocándolo. Me parecía demasiado lejano
    – Tengo un teclado eléctrico en casa con las mismas octavas que un piano. Me lo alquila el profe por 7 euros al mes
    – Las clases son carísimas, sí, pero teniendo en cuenta que llevo ahorrando toda la vida y la alegría que me dan las clases, es una inversión que (ahora que tengo trabajo) no dudo en hacer. Otra gente invierte en casas, coches, televisores…

  8. Gracias por contestar. La verda es que está genial que te alquile un piano eléctrico por un precio tan módico. Tienes entonces 88 teclas sensitivas y contrapesadas, un piano. Me interesa mucho tu proceso de aprendizaje con el solfeo. Es aprender a leer. Nunca dejamos de ser laidies si nos lo proponemos. Enhorabuena.

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