“No llegamos a la gente”, suele decirse desde las organizaciones. Por eso, muchas han concluido que la necesidad comunicativa que tienen es la de dotarse de departamentos de comunicación profesionalizados
- Tras estudiar ese proceso, varios estudios han concluido que las organizaciones más profesionalizadas hablaban cada vez más de sí mismas y menos de las personas por las que luchan, sus causas y sus problemas
- Las propias estructuras jerárquicas y de poder de muchas organizaciones impiden o limitan la adopción de otro modelo de comunicación más transformador. Así que los estudios apuntan también a problemas de mayor calado, de naturaleza cultural e identidad organizacional: el modelo comunicativo era algo que construir, un eje sobre el que girar y a través del cual las organizaciones deben reinventarse
- Algunas trampas que cabe destacar de este modelo son: la falta de sinceridad comunicativa que ocultó debates y diferencias, la despolitización y la invisibilización del trabajo educativo y cultural
- El modelo de comunicación de las organizaciones sociales no es inocuo: se ha tomado parte en la legitimización de la dominación cultural de unas personas frente a otra (Norte sobre Sur, por ejemplo), prologando el colonicalismo, en lugar de facilitar el acercamiento y el diaĺogo intercultural
- Ocho o diez grandes ONG, poco representativas pero que han invertido mucho en su publicidad y en prensa, se han convertido en la imagen pública del sector
- Mientras, organizaciones pequeñas y medianas han colaborado imitando ese modelo, sin analizar lo que supone
Estos son mis personales apuntes del texto “Recuperando la esencia: las ONGD como agentes de comunicación para el cambio social”, publicado por Montse Santolino Prieto (CiComunica) en el libro “Comunicando para la solidaridad y la cooperación” editado por el Foro Comunicación, Educación y Ciudadanía.
En la imagen: Montse Santolino
Silvia
Muy interesante reflexión. La comunicación es clave en estas organizaciones y, por ello, se tranforma también en un arma de doble filo. Lástima que muchas de ellas estén enfermas de egocentrismo. Y, por ello, su comunicación también.