Rosa María Alfaro nos cuenta una experiencia en Perú. Organizaron un parlamento mediáttico en el que debatieron sobre programas en medios. Tenían que elegir uno al que dar un premio y otro al que castigar. Aprendieron mucho de los medios y sobre debatir. Para mejorar el debate, utilizaron un decálogo rápido con consejos para mejorar los argumentos.
Precisamente escogieron el programa conducido por una mujer indígena a la que despidieron al poco. Gracias a la concesión del premio, no sólo no la despidieron sino que transmitieron en directo las tres horas de debate del parlamento.

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