Ahora que nos hemos acostumbrado a consumir información bajo demanda (gracias a la accesibilidad de medios de todo el mundo, a los blogs, a Google y a Twitter), resulta un contraste cada vez más fuerte enfrentarse a la agenda definida (ayer) unilateralmente por un diario.
Ocurre que, paradójicamente, cada vez nos interesa más la información y menos los diarios.
¿Pasa algo igual con las ONG? Cada vez me interesan menos las ONG, pero más las causas y las movilizaciones concretas.

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