Encuentra una cámara en el armario de un hotel. Después de mucho tiempo usándola, ¡años!, acaba convencida de que la cámara está “poseída”. No hace sus fotos, sino que hace fotos de otra persona. Hace las fotos que haría otra persona, probablemente la anterior dueña de la cámara. También está convencida de que -con esas fotos- la fantasma que ha inventando está intentando decirle algo. Está a punto de averiguarlo, pero la cámara desaparece.
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Totoro adventure time

Últimos comentarios
Le pasan cosas parecidas, Marina. Igual que a muchos otros barrios y ciudades de España. Pero, si te fijas, suelo…
Y Lavapiés ...???
Brutal tu mapa de neomudejar popular, absolutamente bárbaro Olga. Muchas gracias por la información
¡Muchas gracias, Rou! La verdad es que sí estoy contenta con este contenido. Creo que puede ayudar a entender nuestro…
!Qué maravilla de trabajo has hecho con los 2 Tetuánes!
guacalita
Ante la tibieza de una noche primaveral, el sueño le va atrapando poco a poco mientras va recordando que así fue como encontró la cámara por primera vez, en las profundidades de uno de aquellos espeluznantes sueños.
Celeste
Pasa muchas veces, es la cámara quien nos posee.