La noche. Dejamos atrás el bullicio. En dos pasos, la calle desierta. Extrañamente desierta. Ni un solo coche. Ni un transeúnte. El viento ni sopla. No se atreve… ¡Un murmullo! Se acerca. A nuestra espalda. De un salto, un patinador nos adelanta. Seguido de dos más, cuatro, cinco… así hasta doce. Cruzan la plaza de la Ópera. Hacia la catedral. Cuando han desaparecido por el otro lado se hace un silencio. El silencio de la duda. Pero no tarda el ruido. Los motores. Las conversaciones. Los autobuses, luminosos y podencos. El rumor de la vida.
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Olga
Comunicadora, dinamizadora de redes sociales, especialista en TIC, bloguera, ciclista, hortelana y wikipedista. Parte de @masticable y ahora aprendiendo programación con @ironhack

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