Iba a enlazarlo desde una ráfaga, pero merece un artículo en sí. Furilo habla de una mesa sobre periodismo digital y acción ciudadana en la que los participantes se emocionaron mucho hablando de las herramientas.
Tíscar Lara fue la última en intervenir y lanzó un jarro de agua fría que chafó la excitación que habían levantado sus compañeros de mesa. Muy bien, tenemos las herramientas, pero nadie las usa. Y llevamos años así, decía Tíscar. Y es cierto. Las herramientas están ahí pero el uso que se les dá para mejorar la sociedad es anecdótico. Los resultados tangibles de los medios ciudadanos son apenas perceptibles, y no parece que el panorama vaya a cambiar en el futuro inmediato.
¿Por qué? En mi opinión hay 4 puntos principales que provocan que los medios de publicación personal no tengan una influencia significativa en la esfera política:
El estado del bienestar ha fulminado nuestra capacidad crítica: Estamos en un momento socioeconómico en el que las necesidades básicas de la mayoría (siempre habrá excepciones) están más que cubiertas. Vivimos en un consumismo narcotizante que genera inactividad: puedes estudiar en la universidad, es fácil conseguir un trabajo, tienes dinero para comprarte la consola, y puedes irte de vacaciones a donde quieras. Mucha gente no necesita más. No todo el mundo se conforma, claro: hay movimientos localizados que luchan por temas concretos. La sombra de los medios tradicionales sigue siendo muy alargada: es normal que reproduzcas en Internet lo que haces en la vida real. No se puede escapar de la inercia facilmente. Los medios son uno de los vasos conductores de la sociedad: los temas de las conversaciones que tenemos con nuestros amigos, familias y compañeros de oficina salen de los medios y generan un contexto necesario. Internet ha hecho realidad los micromedios mejorando la diversidad; pero seguimos muy mediatizados (y en ocasiones estos micromedios se limitan a comentar sobre lo que hablan los medios). Los poderes fácticos ahí están: Hoy más que nunca los políticos son en muchos ámbitos simples ejecutores de las corrientes que impulsan los poderes económicos. No porque estén todos vendidos (que alguno habrá), sino porque desde la legalidad son más que capaces de hacer circular el dinero público en direcciones interesadas, que no siempre se corresponderán con lo ideal. Falta de educación para la denuncia: blogs, YouTube, podcasts, Flickr… cualquiera puede publicar textos, videos, fotos y audio de una forma muy sencilla. Si, la tecnología está lista. Y la gente la usa. Para un montón de cosas pero no para denunciar y ejercer control. Ya sea porque prefiero gastar mi tiempo en otras cosas, porque piensas que aunque te esfuerces no conseguirás gran cosa, o porque simplemente no sabes por donde empezar. Nos falta educación para la denuncia: si bien podemos tener claro qué criticar o qué queremos cambiar, creo que no sabemos cómo hacerlo: en qué ámbitos, en qué lugares, de qué manera. ¿Cómo piensas que se podrían afrontar estas cuestiones para que haya una acción ciudadana real?

Miguel
Hola, Olga
Me ha llamado la atención este post porque precisamente llevo un par de días dándole vueltas a la idea de experimentar con las posibilidades que ofrece la red para fomentar, y usaré tus palabras, una acción ciudadana real, en este caso en realción a un caso muy concreto. No entro en más detalles porque sería alagaría mucho y no es cuestión de parasitarte el blog.
El caso es que creo que algunos de los puntos que planteas como causas de esta ineficacia política son bastante discutibles. En primer lugar, creo que no hay que olvidar internet no funciona de manera autónoma al resto del universo, de hecho tú misma planteas una serie de puntos que pueden aplicarse perfectamente a otros medios y ámbitos del ejercicio de la ciudadanía.
En lo que respecta al primer punto, personalmente dudo bastante que la falta de espíritu crítico se deba al Estado del Bienestar. De hecho, en países que despuntan por sus tasas de bienestar social, el asociacionismo y la actividad de la sociedad civil son mucho más significativas que, por ejemplo, en España y, por supuesto, que en la inmensa mayoría de los países en vías de desarrollo o subdesarrollados donde en la mayoría de los casos hablar de sociedad civil suena a broma de mal gusto. No olvides que esta sociedad civil es un elemento característico de las democracias liberales del primer mundo. Ahora no puedo, pero esta tarde añado unos informes sobre calidad democrática en donde se expone con más rigor (ejem, bueno, con rigor) esto que estoy diciendo.
En el segundo punto comienzas haciendo una diferencia, creo que inconscientemente, muy significativa entre “internet” y “el mundo real”. Puede que por ahí vayan los tiros de dónde está al menos parte del problema. Si ya resulta difícil hacerse escuchar habitualmente, más difícil lo será a través de un medio al que separamos tan radicalmente de “la realidad”. Esto nos llevaría a lo que decía al principio del comentario. Supongo que algún día se nos pasará el asombro de la novedad y entenderemos que internet es una herramienta como el teléfono o l televisión.
Lo que comentas en el cuarto punto es muy cierto, y es algoque es especialmente característico en la sociedad española si la comparamos con otras de nuestro entorno. Supongo que el tema es carne de sociólogos, pero en cualquier caso es algo que vengo observndo en muy diversos ámbitos donde existen mecanismos para formalizar denuncias que casi nadie utiliza. Sería interesante preguntarle a la gente, por ejemplo, si conoce la figura del defensor del pueblo y las atribuciones que éste tiene o si se ha planteado recurrir a él en alguna ocasión.
Y, para terminar ya este rollo, la verdad es que creo que internet, como herramienta de denuncia, puede ser muy útil por la gran difusión que puede alcanzar, auqnue quizá esta también es su debilidad al hacer que el emnsaje corra riesgo de diluirse en la inmensidad. Pero a pesar de ello, tenemos que evitar creernos al píe de la letra eso de que la palabra puede más que la espada, porque es una verdad a medias. La palabra necesita traducirse en acciones concretas que supongan una presión efectiva sobre aquello que queremos cambiar, o diocho de forma más sencilla, de nada sirve que un mensaje se difunda por los cuatro vientos si los responsables de aquello que denunciamos no sienten que de seguir con su actitud pueden salir perdiendo. Más simple aún, no hay que convertir lo que es un medio en un fin, por tanto creo que el problema debe de encuadrarse en unas tendencias sociales generalizadas y no en un problema exclusivo de los “internautas”. Aunque lo mismo esto es lo que querías decir tú y yo no me he enterado.
Un saludo.