el blog de los proyectos de Olga Berrios

Activismo

La mentalidad de consumidor ante las ONG

Nos ha pasado a casi todos… y a mí la primera. Conocemos una entidad y encontramos carencias, ciertos fallos. Y pedimos que sea más y mejor.

“¿Por qué no hacéis más actividades en el grupo de lesbianas?”, me preguntaba anoche una chica.

Le contesté que allí en el Cogam nadie está contratada. Que si se organiza algo es porque alguien voluntariamente se lo propone y lo hace realidad.

Recordé cómo el fin de curso pasado preguntaron qué próximas actividades nos gustaría que Cogam organizara. Yo propuse el club de lectura. Al pronunciar mi idea me di cuenta de que lo estaba haciendo con la mentalidad de consumidora. Esperaba que alguien lo hiciera por mí y participar sólo para disfrutarlo. Entonces tomé nota mental de que debía ser un poco más responsable de cumplir mis propios deseos.

Las ONG -sobre todo las basadas en el voluntariado y sin apenas fondos- no son como las empresas o como los organismos públicos. No se pueden exigir ciertos servicios sin aportar nada. Porque la ONG la hacen todos. La construyen todos.

No es posible presentarse con una mentalidad de consumidor o consumidora. El planteamiento es esforzarse y compartir, no sentarse a recibir.

Es muy llamativo cómo la excesiva mercantilización de la sociedad nos predispone a esta actitud para casi todo.

En parte es como si abdicáramos en los demás, qué digo, ¡en el mercado!, para que satisfaga nuestros sueños y deseos. Perdemos el proceso de elaboración y nos llega el “producto” listo para consumir. Así somos aún menos protagonistas que nunca… de aquello que queremos ser.

1 Comment

  1. Elena

    Olga, qué razón tienes.
    Mucha gente no pide, sino que muchas veces exige ni más ni menos que le entretengas y que le ocupes el tiempo de ocio.
    En una reunión el año pasado, una usuaria de COGAM (ni siquiera era socia, que esto es otro tema interesante también), hablando del futuro del grupo, acabó diciendo que a ver qué iba a pasar en invierno, que dónde se iban a meter para estar calentitas. Aquello fue muy fuerte, pero definió muy claramente la forma de pensar de determinada gente.
    Lo que hiciste tú no es lo habitual. El año pasado comentaba con la gente que no bastaba con proponer actividades, sino que había que involucrarse en ellas y llevarlas a cabo. En COGAM (al igual que en las ONG’s imagino), si alguien propone algo realmente interesante, se hace todo lo posible para llevarlo a cabo y ayudar a esa persona que se está tomando la molestia de hacerlo en lo que pueda, ya sea facilitando contactos, espacios, equipo humano, difusión, dineros…o si no se puede hacer nada de eso, que también habría que ver las circunstancias, al menos no se le ponen trabas para que lo haga.
    Lo que no se puede hacer es lo que hace mucha gente, que propone con espíritu de consumidora o exige con espíritu de contribuyente (sin contribuir en la mayoría de los casos, por cierto) una serie de actividades para que otras las realicen y ellas se aprovechen.
    Lo que hace falta es gente que tome la iniciativa, como es el caso del club de lectura 🙂

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