Hace un rato que he leído que Tomoko Kawakami murió este verano. Ella fue la seiyuu, la voz, de Utena. Utena es la prota de un anime que he comentado alguna vez por aquí porque me provocó algo así como un trauma  jajajaja

Es una serie altamente comercial, como muchos otros animes. Pero, en ella destaca particularmente el alto contenido en subtexto relacionado con tabús sexuales como el lesbianismo o el incesto. En la trama hay un constante dilema sobre la normatividad social.

En fin, como ejemplo, me he acordado de esta escena del capítulo 33, para mí la más exasperante de todas.

En ella, parece que Utena está traicionando a la que parece su mejor amiga (y a la que parece su gran amor) Anthy con su hermano. Utena parece culpable, confusa, contrariada.

Pero todo esto… sólo lo parece. Porque lo que vemos es un monólogo sobre… ¡lo que va a hacer de comer mañana!

Gracias a este tipo de escenas y formas de contar las cosas hay muchas visiones diferentes del anime. Hay quienes piensan que las protagonistas son sólo grandes amigas. Mientras que estamos quienes no podemos creer cómo en un anime tan comercial se pudo calzar este drama lésbico tan chungo.

El otro día ya os pinché uno de estos sketchs pertenecientes a la serie de anime “Utena, la chica revolucionaria”.

Os decía que, aunque es una animación muy comercial, había fragmentos con mensajes muy interesantes. Precisamente, las chicas sombra -que aparecen en casi todos los capítulos- solían lanzar bastantes ideas.

Este sketch sobre las tradiciones absurdas dice:

¡Extra! ¡Extra! ¡Extra!
¡Al fin, al fin, está lloviendo por fin!
Si llueve en un día soleado, tenemos que darnos prisa y casarnos.
Esa es la costumbre de nosotras, las chicas-zorro.
Ustedes, tienen tanta suerte…
No nos podemos casar hasta que nieve en un día soleado.
¡Ése es el código de las chicas-conejo!
¿Qué hay de malo en no casarse?

Otra cosita mágica de internet que me llevo. Ver “en directo” a Masami Okui (¿mi cantante japo favorita?) con la versión acústica del pegajosísimo “Toki ni ai wa”.

Quizá lo más reseñable del anima “Utena, la chica revolucionaria” son unas brevísimas escenas en las que aparecen las sombras.

A pesar de su marcada orientación comercial, el equipo de guionistas consiguió meter un subtexto continuo en toda la serie.