La existencia de Premios Estatales al Voluntariado no tiene sentido. Y ahora conozco la existencia del Premio al Solidario Anónimo.
Comentan que, con este galardón, “reconocen reconocen la labor solidaria y desinteresada de las personas”. Dan mil euros.
¡Qué incoherencia! ¿Premiamos la labor gratuita con dinero? Mí no entender.
Por cierto… mucha gente le encuentra la verdadera razón de ser a estos premios en que… ¡es una de las pocas maneras de aparecer en los medios!
¿Habéis visto un criterio de noticiabilidad más ridículo? Si veo la palabra “premio” en un comunicado, habemus noticia.
Repetía hace tiempo algo que decía el actual presidente de la Plataforma del Voluntariado de España: el mejor reconocimiento es que el voluntariado participe en su organización y/o en las políticas. Que se le pida pensar. Que se cuente con su opinión.
Mientras que las organizaciones de voluntariado no vean la nececisad de crear estos canales de participación y se entretengan en premios, cenas y galas… la cosa no cambiará.
Se seguriá concibiendo esto del voluntariado como una extraña afición vespertina, de señoras de sombrero con ala, de gente cómoda y autocomplaciente, de almas endogámicas con mucho tiempo libre, amantes de los culebrones en vivo y de la moralina onanística.




