El departamento de comunicación es, en realidad, el departamento de propaganda. Punto. Lo que pasa es que propaganda suena mal, y además tiene todas las reminiscencias que tiene: fascistas por una parte, y comunistas por la otra. Nunca tienes que fiarte de lo que te dice un departamento de comunicación (…)
Rosa María Calaf en la revista Nuestro Tiempo (julio-agosto 2010)







