Una viñeta incómoda

A menudo se habla de cómo los medios de comunicación generan miedo y alarma en la sociedad. Esto provoca supongo una sensación de inseguridad continua, prefiriendo las cárceles y la policía a otros recursos como la educación. Se alimentan los prejuicios que nos hacen ver a ciertos grupos sociales como sospechosos eternos.

Las organizaciones sociales critican continuamente esta utilización de la información. Pero, ¿pueden las ONG también estar usando el lenguaje del miedo?, ¿nos manipulan para que les apoyemos más?, ¿nos proporcionan mensajes simplistas y planos en lugar de argumentar y matizar?

Quizá, como apunta Capo, en algunas ocasiones deberíamos pararnos más a pensar y exigirnos y exigirles mayor profundidad. Aunque sea por una buena causa, quizá no es tan beneficioso conseguir una firma de campaña rápida (sin tener que convencer con datos o un mínimo diálogo) o que alguien se asocie sin haber escuchado más que un par de consignas.

La viñeta es de Capo.

Está. Pero no lo ves. Lo tienes. Muchas veces no lo notas. Ay, si me hicieran una radiografía. Seguro que se vería ahí. Horrible. Manchando mis pulmones. Oscureciendo la sangre.

Pensando que nos alimentará, que nos volverá más altas y más listas, las madres y los padres nos lo dan en chucharitas. Cuento a cuento. Detrás de los bailes, de los animales divertidos, de las grandes historias. Siempre hay odeim.

Cuando dan las noticias. Tú también lo tomas. A cucharas. Aunque no te guste la sopa. Frío, caliente. Entra en tu cuerpo. Te empequeñece. Te enferma. Te provoca un dolor indoloro. Una molestia que no sientes. Del dolor, te quedas en casa. La cabeza no te hace ideas.

Ay, si me hicieran una radiografía. Rompería la máquina. Pero, ¿y si realmente pudiera verlo? ¿Y si tuviera esa foto de mi cuerpo con él? ¿Y si pudiera encontrarlo, comerme un yogur de valor y echarlo a la taza del baño con el pís?