Hoy en Sol volvía a convocarse de manera “unitaria” a ciudadanas y ciudadanos para denunciar la masacre que está ejecutando el ejército de Israel mientras gobiernos y muchas sociedades observan con abulia o justifican bien con declaraciones alarmantemente genocidas o bien escondiendo sus propias fobias.
La concentración se ha caracterizado por mezclar dos estilos de reivindicación que han acabado dividiendo al personal.
Había bastantes ¡por fin! pancartas alusivas a la responsabilidad española en esta invasión. Se veían muchas bombas de cartón con el lema “Fabricada en España, lanzada en Gaza”.


Aquí alguna vista oscura y general del ambiente.



Algunas convocatorias pedían que la gente trajera velas. Yo pensaba encontrarme una concentración silenciosa, en memoria de las más de 1.100 personas que ya han sido asesinadas.


Había un escenario donde varias personas han leído poemas, manifiestos, han cantado, han tocado timbales o la guitarra… lo que menos he entendido es la perfomance de una chica haciendo piruetas mientras se descolgaba de un par de telas (no hice foto, sorry).
Aquí se ve un poco a un chico con la guitarra en el escenario.

Mientras esta gente se intentaba hacer escuchar, un nutrido grupo al fondo cantaba consignas como en las anteriores concentraciones en las que he participado.
La verdad es que no he entendido nada la idea del performance. En otra ocasión, en otro momento… quizá sea una herramienta interesante. Pero habiendo asistido al resto de convocatorias, no tenía sentido.
Quizá la gente que se ha molestado en organizar todo esto haya pensado que el grupo del fondo tenía muy poco respeto, ya que se habrán esforzado.
Pero también podríamos preguntarnos qué pensaba la gente que tiene en la retina las imágenes de los bombardeos, que los siente tan cercanos, que pasean por la calle con una etiqueta eterna de terrorista… Si ese vocabulario artístico, literario y espectacular, ese preciosismo, tiene que ver algo con lo que sienten.
El caso es que -no sé si por esta razón- un montón de gente se ha marchado de Sol hacia el Ministerio de Exteriores cuando el espectáculo aún no había acabado.


Las caras flipadas de la gente de rebajas mientras subíamos la calle hacia la plaza de Santa Cruz.


El grupo escindido, a su llegada ante el Ministerio de Exteriores.

¿Qué está ocurriendo cuando a una gente le salen metáforas, epítetos y sinestesias y a otra gente no le salen más que palabrotas, críticas y denuncias?