En su comunicación…

Las ONG cada día repiten lo de siempre. Así te das cuenta de que no están aprendiendo nada, porque no hablan de sus fracasos, de lo que han aprendido de los errores.

Rosa María Alfaro

Vía Menores en las TIC

jugando-orandoApuntes de “Una pedagogía de la comunicación” de Mario Kaplún:

  • Sin comunicación no hay educación. Sin expresión, sin audiencia interlocutora, la comunicación no se da.
  • En la escuela tradicional, la redacción sólo está destinada a la censura o corrección por parte del docente, por el hecho de ser un “deber” no puede ser un medio de expresión.
  • El alumnado tiene que escribir para ser leído: por docentes, por sus compas, su familia y el vecindario.
  • El alumnado que comprueba la utilidad de su labor siente liberarse en su interior una imperiosa necesidad de actuar, buscar y crear.
  • La pedagogía de la comunicación es una pedagogía del autoaprendizaje; pero no a partir del esquema individualista -tal como el de la educación a distancia tradicional con estudiantes confinados en su casa- sino inscrita en una concepción sustancialmente colectiva del proceso educativo.
  • Hay que estimular la gestión autónoma del alumnado en su “aprender a aprender”.
  • No es una educación si docente, sino que esta figura deja de ser el eje único del proceso educativo. Sus aportes se ubican dentro de un marco más amplio y dinámico de interacciones en el que pueda ser cada vez menos necesaria su presencia.
  • Si hacemos balance, comprobaremos que, lo que hemos aprendido en nuestra vida, son aquellas cosas que hemos tenido la oportunidad y el compromiso de transmitir a otras personas.
  • Los métodos tradicionales están repletos de respuestas esperadas y de objetivos sin sentido.
  • Así acudamos a los más modernos y sofisticados recursos tecnológicos, nuestros sistema educativo permanece cautivo del modelo hegemónico monologante.
  • El sistema educativo debe ser intergrupal más que grupal. Hay que promover la formación de varios grupos de comunicación y proveer canales para que esos grupos se intercomuniquen.
  • El conocimiento es un producto social: para elaborar los mensajes, se necesitarán múltiples fuentes alimentadoras de nuestro entorno, es decir, se necesitará un diálogo con el medio y se descubrirá ahí un cúmulo de agentes educativos latentes (el mismo vecindario). Al lanzar el mensaje, se tratará de multiplicar a lxs interlocutorxs que lo reciben y responden.
  • Generar emisores activos contribuye a la vez a formar receptores críticos. Un óptimo recursos para generar una actitud crítica respecto de los medios de comunicación consiste en propiciar que el propio alumnado practique y descubra las estrategias de manipulación.

Mario Kaplún preguntaba en “Una pedagogía de la comunicación”:

¿Qué es mejor: ofrecer una charla expositiva explicando un tema o un problema, o presentar una obra de teatro sobre ese mismo tema?

La charla es más fácil de organizar. Pero el teatro es más ameno, narra una historia, puede resultar atractivo. Pero no sólo eso: es posible que el formato de la obra de teatro “enseñe más”.

En una charla se suele dar todo explicado, las causas del problema y sus consecuencias, las conclusiones a las que debemos llegar. Una obra de teatro puede sugerir más que imponer ideas.

Generalmente, por su formato, una obra de teatro produce una mayor “decodificación activa” que una conferencia.

    Decodificación activa. Asociar y relacionar datos y hechos que van sucediéndose. Completarlos imaginando e infiriendo cosas que se han presentado antes o después. Podemos confrontar la situación con nuestra propia experiencia y sacar generalizaciones propias y conclusiones.

"dame pan y dime tonto"

Conclusiones

  • En la comunicación, no es aconsejable dar las cosas totalmente interpretadas y masticadas
  • Es mejor que las personas puedan participar en el mensaje desde el mismo momento de su decodificación: asociar situaciones, compararlas, interpretarlas, vivirlas intelectual y emocionalmente, extraer conclusiones
  • “Es mejor SUGERIR que DECIR; es más rico el símbolo que alude y que se abre a ser interpretado que el análisis ya elaborado y cristalizado”
  • “Sin esta participación, no hay proceso de conocimiento: sin ella nadie incorpora un conocimiento y lo hace suyo”

Propuestas

  • Cuidado con la ley del mínimo esfuerzo: “si el código perceptivo debe ser sencillo y facilitado, el significativo requiere ser un poco más rico y complejo”
  • En nuestros mensajes, ¿somos capaces de estimular la reflexión y la elaboración de nuevos mensajes?
  • Ideas: deja puntos suspensivos, espacios en blanco, preguntas abiertas
  • ¿De qué otras formas se puede estimular la reflexión y la elaboración de nuevos mensajes?

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Hace una semana me dio por preguntarles a las ladies* lo que son los derechos humanos. “Muchas torturas, hay gente muchas torturas”, decía Ainoa. Es la primera idea que relacionaba con los derechos. Me pregunté si se refería a las cárceles marroquiés, a lo que ocurre con la población saharaui o a las comisarias españolas.

Ese día hablamos de que, según la declaración que firmaron muchos países, todo el mundo tiene derecho a viajar y migrar. Que lo realmente ilegal es perseguir a quien lo hace, muchas veces relacionándolo con la delincuencia. Hablamos de cómo la inmigración ha ayudado mucho a España y cómo en España se tuvo que emigrar… y sigue habiendo emigrantes, como por ejemplo yo, que soy migrante interna.

Para empezar a hablar del derecho a la educación, el último día les pregunté a qué jugaban cuando tenían 8 años, la edad de Irene -la hija de Aida- que hace los deberes en nuestra clase.

Inma hace un gesto con las manos. “¡Saltar!”, exclama. Saltar a la comba, digo. Saltar a la comba, repiten.

Raquel nos explica que no había muñecas. Dice que las hacían ellas a mano. A un palo le ponía pelos, ojos, manos. Se parte cuando se acuerda de que también le ponía tetas. La clase entera se desternilla.

¿Había pelotas? Ainoa dice que no. Que a veces hacían una con maleza. ¿Jugaban con los niños? Inma dice que sólo cuando era muy pequeña. Olivia dice que nunca. Mi padre… y hace un gesto de zurrar con la mano.

Faviola pronuncia algo así como “piso, piso”. Alguien dice puzzle, pero no están de acuerdo. La clase es un barullo de risas. Olivia dibuja algo en su cuaderno y me lo enseña. ¡Es la rayuela!

¿Qué diferencia hay con los juegos de Irene y sus amistades? Les pregunto. “Ahora está todo más preparado”, cuenta Ainoa.

Y a esa edad, ¿íbais al colegio como Irene? El ambiente se entristece un poco. Sólo Faviola y Olivia han ido alguna vez al colegio. El resto nunca lo pisó.

* = Mujeres adultas sin alfabetizar. Todos los nombres propios mencionados en estos artículos son inventados.