Esta es la historia de Asmaa y Bahija, vecinas del barrio de Lavapiés. Sus maridos se quedaron en paro. Sólo cobraban el subsidio. Las empresas ni siquiera les cogían el currículo. La situación era preocupante: “Como mujeres que tienen fuerzas, empezamos a movernos”, relata Asmaa.

bizcochos anticrisis

El suyo no es un proyecto ante la crisis de España o política o económica de Europa, se trata de la crisis de dos mujeres inmigrantes que empiezan realmente a tener problemas económicos.

asmaa y bahija

Hace cuestión de un mes, comenzaron a distribuir sus bizcochos. Reciben los pedidos a través del correo-e y organizaciones en las que particpan. Con el boca a boca, actualmente, entre las dos y sus dos hornos tienen que preparar 40 bizcochos a la semana. Los pedidos han superado sus previsiones. “Es como una película, pero una película real“.

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“Ahora nos sentimos estables a nivel económico y psicológico”. Se alegran porque pueden colaborar y además “dar alegría a las y los consumidores que están disfrutando con estos sencillos bizcochos”.

Asmaa y Bahija han contado su experiencia duranta las actividades desarrolladas por el Centro Hispano-Marroquí de Madrid para visibilizar cómo se organizan las mujeres.

“La mujer inmigrante tiene que moverse, tiene que sacar lo de dentro. Seguro que tiene algo para ofrecerlo”, subraya Asmaa.

Explican que también empiezan a recibir muchas peticiones de dulces marroquíes y se plantean cambios en el proyecto. “El bizcocho es una trampa“, ríen.

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Pedidos

Solicita tu bizcocho anticrisis en la dirección bizcochosanticrisis@yahoo.es

Esta anécdota es algo que se suele pasar por la cabeza a veces cuando recibes una nota de prensa. ¿De dónde habrá salido tal o cual dato?

Hoy mismo nos ha pasado esta pregunta por la mente y hemos sospechado que podrí­a tratarse de este cuento, pero aún no hemos podido verificar que -efectivamente- el dato estaba “actualizado”.

El cuento del dato de hace 10 años

Érase una vez una revista. Contiene análisis. En uno de esos análisis se utilizan datos de hace 10 años.

Ahora imaginad otra escena. Gabinete de prensa. Deben difundir el nuevo número la revista. Que mucha gente sepa de ella. Hay presión desde arriba. El gabinete de prensa sabe bien que -con una recopilación de análisis- la nota no va a llegar ni a la esquina. A nadie le interesará. Escoge uno de los datos de hace 10 años y se incluye en una de las líneas de la nota de prensa que se lanza.

Pongamos que un departamento de una agencia de información de nivel nacional recibe la nota. La publica, como tantas más, pero haciendo un refrito. Escogen precisamente el dato de la lí­nea como titular.

La nota se difunde. Los medios suscritos a los servicios de la agencia la reproducen. Casi si sin alterarla, sin comprobaciones. Proviene de una agencia muy poderosa. Comprobar el dato -además- ralentizará el trabajo: hay que adquirir la publicación y tienen que enviarla. No está online… Puede que incluso haya medios que comiencen a referirse a la publicación como “estudio” y no como “revista”. La bola de nieve coge forma.

Preguntas y comentarios

Bueno, ¿qué ha pasado aquí­?

  • ¿Reciben los gabinetes de comunicación demasiada presión para difundir cosas que tampoco pueden tener tanta difusión? ¿Las entidades saben moderar su volumen o les puede la ambición?
  • ¿Qué tipo de comprobaciones hacen las agencias de información de las notas? ¿Tienen capacidad para mirar todas estas cosas? ¿El sistema presiona demasiado?
  • ¿Se dan cuenta las agencias y los medios de que -por un solo dato- no sólo están metiendo la pata informativamente hablando sino que le están dando publicidad gratuita a una empresa o entidad?
  • ¿Al público le importa mucho este dato? ¿Da igual 4 que 80?
  • ¿Qué tipo de efecto causa en el público el continuo baile de cifras que sufren?
  • ¿La importancia que le dan los medios a los datos llamativos está justificada? ¿Demasiada obsesión con los datos gordos como criterio de noticiabilidad?
  • Si un dato es importantísimo pero no cambia en años, pongamos por ejemplo el nivel de pobreza en España, ¿los medios lo dan como nuevo porque es la primera vez que lo ve esa o ese periodista o porque consideran que es un dato importante?
  • Los medios que se den cuenta de que han metido la pata, ¿retirarán la nota a pesar de los minutos gastados en publicarla?, ¿se corregirán?, ¿lo percebirán como un error o pensarán que al público le da igual 4 que 80?
  • Publicaciones que no se pueden obtener en formato electrónico… ¿Por qué en ocasiones las entidades parece que hacen más difí­cil comprobar ciertos datos? ¿Deben cumplir criterios de facilitar el acceso a la información igual que las adminsitraciones públicas?
  • ¿Es realmente importante un dato si la cosa se hace sin mala fe, si es un despiste, si falta tiempo?
  • ¿Podemos justificar todo esto?
  • Y lo que más me abruma… ¿cuántas veces nos pasa esto al día?

Otro ejemplo de todo esto es -para mí- todas esas noticias que se han publicado sobre crisis y voluntariado.

No hay estudios a nivel nacional. Cogen datos de organizaciones locales. Percepciones. Y los elevan a titular: “La crisis aumenta el voluntariado”, “La crisis fabrica voluntariado”, “La crisis sienta bien a las ONG” (¡¡parece que nos mola lo jodido!!)…

¿Por qué los gobiernos reaccionan tan rápicamente ante una crisis del sistema financiero y no a otras como las medioambientales o las sociales?

Juan López de Uralde “Juancho”, Director Ejecutivo de Greenpeace España, durante la mesa redonda sobre el futuro “del sector” de hoy organizada por Esade.

P.D.: Lo de sector va entrecomillado porque cada vez más se distinguen clases sociales y elitismos dentro de las ONG y entre unas y otras… sobre todo asistiendo a un acto de estas características.

Ahora que tanto se habla de crisis, me acuerdo de algunas cosas que dice gente como el economista Manfred Max-Neef. Cosas como la hipótesis del umbral:

En la naturaleza, todo sistema vivo crece hasta un cierto punto en el que detiene su crecimiento, pero no detiene su desarrollo. El desarrollo puede seguir infinito, pero el crecimiento no.

Él dio una ponencia en Madrid, sobre la que escribí un artículo:

“Ningún crecimiento puede ser sostenible”

El economista y premio Nobel Alternativo Manfred Max-Neef critica que, según la economía actual, un gigantesco accidente sería “estupendo” para el crecimiento económico de España y propone medir el desarrollo con una escala humana.

Y publiqué muchas cosas en el blog que -por cierto- han sido de lo más visitado en mucho tiempo.