El lunes estuve en un taller sobre Spip de Dabne y Umcta.

spip

Spip es el nombre de un sistema de gestión de contenidos (CMS), un programita que te ayuda a publicar una web sin apenas conocer lenguajes informáticos y tenerla fácilmente actualizada.

Aún no sé cómo muchas ONG no conocen estos chismes y siguen pensando que hay que tener muchos conocimientos para crear un sitio básico pero completo. Ahora estoy en proceso de conocerlos mejor para difundir su existencia en el sector.

Tomé algunas notas del taller:

  • La historia de estos programas es muy breve. Consultando la Wikipedia veo que fue una empresa llama CNET la primera que hizo uno.
  • Dos factores clave para que alguien se animara a ingeniar estos sitios: actualización y cooperación. Me refiero a la dificultad de hacer webs con HTML muy actualizadas y entre un grupo de personas.
  • El nombre del programa significa Sistema de Publicacion para una Internet Participativa.
  • Historia. Sus orígenes se remontan a 1998 en Francia y una de los primeros sitios a los que dio lugar fue el sitio digital de Le Monde Diplomatique. Se lanzó en 2001. En esta historia minúscula y anecdótica podéis leer más sobre el barco Spip, la ardilla Spip y aquel mantel donde dibujó el sistema por primera vez.
  • Con esto del surgimiento de los CMS, hay gente que se complica la vida (diseñándolos) para que otra gente pueda hacer su vida más fácil (usándolos).
  • Un rasgos prioritario de estos sitios que se separan los contenidos de la forma en los que se presentan. Es bueno para la gente que mete contenidos, que así no tienen por qué entender de formatos. También es bueno para la gente que apaña la presentación, porque por ejemplo surgen las plantillas automatizadas con las que -al hacer click- cambia todo el aspecto del sitio sin que el equipo tenga que ir “pintándolo” de cero página a página.
  • Spip es bueno para un sitio estructurado, pero esa estructura puede convertirse en un límite a veces.

Ya comenté por encima que últimamente en Chandra estamos realizando consultorías a entidades públicas, empresas y ONG para montar proyectos con causa en internet.

Mucha gente viene con una idea muy clara en la cabeza y solicitar y empeñarse en que hay que programar desde cero cada proyecto. Parece que una programación propia da como prestigio, ¿no?

En internet existen muchas herramientas -como los CMS- que posibilitan la creación de portales web, tiendas virtuales o intranets a muy bajo coste. Se trata de herramientas ya “prefabricadas”: hay que instalarlas, configurarlas y darles una pintada.

El coste no es igual a cero, pero se reduce mucho. ¿Lo malo? Hay que adaptarse a ellas y cuanto más personalices más tiempo y mayor inversión hay que realizar.

Aún así estoy convencida de que -si supiéramos pasar de nuestras propias cabezonerías, que en muchos casos a eso se reducen las peticiones funcionales y estéticas que se realizan en un desarrollo- no haría falta apenas programar desde cero.

Por otro lado, está la alternativa de programar desde lo construido. ¡Sí! Si elegimos software libre y estudiamos una herramienta, podemos utilizarla como base y luego programar desde lo hecho para adaptarla a nuestras necesidades. Incluso -si nos mola la idea- luego podemos redistribuir esa nueva versión para que otras personas puedan beneficiarse del trabajo.

Precisamente en estos ámbitos se utiliza mucho la palabra “plugin“, que viene a ser una aplicación complemento para una herramienta base. Pongamos que tú tienes una herramienta base que te ayuda a publicar un blog, pero además quieres que toda la gente que deje comentarios en él pueda recibir un mensaje si alguien contesta a sus comentarios.

Alguien ha tenido esa idea, ha desarrollado ese complemento y puedes instalarlo en una parte de tu blog para complementarlo. Como éste ejemplo existen muchos más.

Puedes además contribuir no sólo programando, sino traduciendo las versiones y los complementos para acercarlos a más personas.

Cuando pienso en esto me acuerdo de un señor apellidado Barahona -muy ducho él en eso del software libre- que compara la informática con la plastilina: puedes hacer lo que quieras con ella.

En fin… lo de la programación desde cero viene a ser similar a reinventar la rueda… significa duplicar esfuerzos que otras personas ya hicieron. Pregúntate… ¿hay que programar esto desde cero?, ¿me puede servir una herramienta que ya existe?