cartel de la peli de robin hood dibujado a mano

Me flipa que se conserve esta costumbre. Aquí tenéis uno de la peli de Robin Hood protagonizada por Gladiator jajajaa … Está en los cines Paz :)

Ayer pensaba escribir aquí sobre varias cosas.

Una iba sobre las etiquetas que nos ponen en el trabajo, en la vida. ¿A qué venía? Me da la sensación de que al equipo de la Plataforma (entre otras cosas), se nos ha puesto la etiqueta de jóvenes, mujeres, inexpertas. Además, así, generalizando.

Pensé que era algo aburrido. Quizá mejor hacer un artículo sobre cómo machacar ideas así. Pero no se me ocurre más cosa que haciendo el trabajo seriamente.

Así que -en lugar de escribirlo- me fui a dar una vuelta en bici.

atardecer en carabanchel

También pensaba en escribir sobre la película “Criaturas celestiales”. Sobre el contraste entre lo que esperaba (una relato muy imaginativo con un final difícil) y lo que encontré: una historia real para revolver el estómago con un final terrible.

Quizá hubiera sido un buen momento para publicar otro artículo sobre lo que aún necesitamos avanzar en el respeto de los derechos de las mujeres lesbianas, y de lo LGTBQ en general.

Pero en lugar de eso, me fui a ver el atardecer.

atardecer en carabanchel

Podría haber denunciado las actitudes autoritarias en las organizaciones que promueven la participación. Haber hablado un poco más del trabajo, de cómo nos va saliendo cosas y otras nos cuesta más sacar.

Podría haber reflexionado sobre el conformismo con respecto al propio trabajo. Sobre la percepción que tenemos del trabajo ajeno y del propio.

Para entresacar algo de lo que aprender, podría haber apuntado eso de no centrarse en criticar de dónde viene todo lo que no nos gusta, sino en pensar cómo cambiarlo. Proponer, argumentar, negociar.

Sin embargo, en lugar de escribir eso, sentí mayor necesidad de buscar imágenes. Echar fotos.

señor banco y señor olivo

Corto dirigido por Chus Gil y protagonizado por la artista y deportista Gema Hassen-Bey.

Vía Microsiervos

Una de esas pelis que hay que ver con fuerzas.

Es de animación. Habla de la masacre sobre los campos de refugiados palestinos de Sabra y Shatila de la guerra Líbano de 1982, ejecutada por falangistas católicos libaneses cubiertos por el ejército israelí.

No os la voy a contar, aunque me gustaría. Sólo destacar algunas ideas muy interesantes.

La masacre rechazada como rumor. Muchos saben por testimonios de terceras personas de lo que ocurre. “¿Pero lo has visto tú?”, preguntan tajantemente varias veces en el filme. El rumor utilizado como tapadera, como excusa. Si la barbarie sólo es un rumor, podemos continuar con la guerra “legal”. Nos interesa perpetuar el rumor. Justifica la agresión.

Entenderse como espectadora ante la injusticia. Un personaje se imagina que entre la guerra que está protagonizando y él hay una cámara. Él está detrás del objetivo. Sólo observa, no participa. Así nada le afecta. Es su mecanismo de defensa. Una gran pregunta: ¿está casi todo el mundo mundial detrás de un objetivo o qué?

Después de ver “Vals con Bashir” se te quitan las tonterías para un buen rato.

Por cierto… muy destacable también la banda sonora de la película.

Actualización

¿Detrás o delante del objetivo?

Dos maridos. Uno atrapado por el fanatismo. Por la frustración de no cumplir las expectativas. Por un autocastigo que reprime sus deseos. Otro atrapado por la tradición, el egoísmo.

Dos mujeres. Atrapadas. La primera opción es vivir frustradas, sirviendo. La segunda opción es el ostracismo al que someten a las mujeres divorciadas en India.

Pero, ¿no hay otra opción?

¿Existe la posibilidad de que en en países como Alemania, Italia o España se repita la historia y resurja un régimen fascista?

Con esta pregunta comienza la clase sobre “autarquía” que durará una semana.

El profesor pide al alumnado que mencione los rasgos que tiene cualquier régimen autárquico: control, disciplina, unidad, uniformes, símbolos, un enemigo común, un líder… Y los comienzan a adoptar para comprender qué significan y hacia qué nos dirigen.

Esta es la idea sobre la que se basa la película “La ola” dirigida por Dennis Gansel y basada en hechos reales.