Así como existe una educación “bancaria”, existe una comunicación “bancaria”. Esta comunicación se entiende como una transmisión de información.

Alguien que emite (E) envía un mensaje (m) a alguien que lo recibe (R):
El acto o proceso que generalmente se llama comunicación consiste en la transmisión de informaciones, ideas, emociones, habilidades, etc., mediante el empleo de signos y palabras (Bererlson y Steiner, 1964)
Quien emite es quien “sabe” emitiendo su mensaje (su artículo perio dístico, su programa de radio, su impreso, su vídeo, etc) desde su propia visión, con sus propios contenidos, al público (que lee, escucha o mira y escucha) y que “no sabe” y a quien no se le reconoce otro papel que el de receptor de información.
Su modo de comunicación es, pues, el MONÓLOGO.

| La comunicadora o el comunicador |
El receptor o la receptora |
| Emite |
Recibe |
| Habla |
Escucha |
| Escoge el contenido de los mensajes |
Lo recibe como información |
| Es quien siempre sabe |
Es quien no sabe |
En realidad, cuanto este modelo se propone a sí mismo como un trazado horizontal ya está “haciendo trampa”. Sería más exacto representarlo como en la gráfica contigua, puesto que es una comunicación esencialmente autoritaria y, por tanto, vertical.
Quien emite domina, es el dueño, el PROTAGONISTA de la comunicación.
Se califica a esta comunicación como unidireccional porque fluye en una sola dirección, en una única vía: de quien emite a quien recibe.
Apuntes de “Una pedagogía de la comunicación” de Mario Kaplún. Gracias, David.