Más de una vez, tras impartir un curso, he pensado que el desconocimiento o la no puesta en práctica de algunas de las herramientas de internet que vemos en clase no solamente es la “pérdida de oportunidades” en la red (presencia, posibilidad de proporcionar información y abrir canales de comunicación a socios, voluntarios, junta directiva…) sino también una forma de analfabetizarse digitalmente.

Solamente poniendo en práctica lo visto en el aula, habrá que enfrentarse a “decisiones” que van más allá de una mera concepción técnica de la aplicación:

- ¿qué sistema de moderación de comentarios utilizamos?
- ¿que “rol” asigno a las y los participantes en el grupo de correo?
- ¿quién puede escribir y administrar contenidos en el blog?
- ¿puedo reproducir contenido de otra web? ¿Límites?
- ¿ qué contenidos puedo o no subir a youtube? ¿Límites?
- ¿puedo criticar, reivindicar, denunciar, en definitiva, hacer activismo en la red? ¿Límites?
- ¿puede que hablen de “mi organización” en internet? ¿Cómo lo controlo?

Seguro que para responder a muchas de las anteriores preguntas los movimientos sociales necesitan debatirlas en grupo, repensar, crear o trasladar el modelo de participación interna a través de la red, cuestionarse cómo quieren que sea su “identidad digital”…

Pero sin duda que habrá organizaciones que preferirán quedar encalladas en arenas de ignorancia, enclaustradas en la desconfianza, el miedo y la criminalización de cualquier nueva forma de expresión en la red.

El “aislamiento TIC” de una entidad puede derivar en la radicalización del discurso y un comportamiento reaccionario y ridículo traducible, por ejemplo, en una progresiva pérdida de voluntariado, base social, socios, escasa visibilidad en la red…pero sobre todo, en un naufragio total en su adaptación a las TIC.

Por ello, seguro que queda mucho trabajo por hacer en lo que a “educación en internet” se refiere. Y aquí, todas y todos tenemos todavía mucho por aprender.

En el futuro, no sería deseable que existieran entidades incapaces de ver más allá de la monocausa que defienden mientras cuestionan otros derechos fundamentales por una inadecuada “alfabetización digital”.

Tan grande como es… Subcomendante Flip

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El laboratorio no es una clase de informática

Generalmente, cuando la gente evalúa un proyecto en internet, se suele limitar a las estadísticas. Se trata de una valoración cuantitativa y rápida.

Un criterio para evaluar un proyecto también puede ser la calidad de los comentarios.

¿Qué preguntas básicas nos podríamos hacer para evaluar la calidad de los comentarios y aportaciones realizadas en un blog, foro, etc?

  • ¿El comentario está relacionado con el artículo o no? (off-topics)
  • ¿El comentario es un saludo de alguien que conocemos, representa el mantenimiento del contacto o una toma de contacto con una nueva persona que potencialmente pueda integrarse en la red?
  • En el comentario, ¿se aporta o solicita algo?
  • Si solicita por ejemplo información o respuestas, ¿la pregunta es buena e interesante, puede incluso hacernos reflexionar o elaborar un artículo que valga para otras personas?
  • ¿El comentario aporta una idea nueva con respecto a lo presentado (sea off-topic o no) o reafirma lo expuesto?
  • ¿El tono y finalidad del comentario es constructivo o destructivo?
  • ¿El comentario se entiende en el contexto o no?
  • ¿El comentario se ha dejado en el espacio adecuado? Por ejemplo: cuando realizamos difusión de otros proyectos, la gente trata de participar en ellos a través de nuestro sistema de comentarios. O esos sienes y sienes de comentarios de gente que pide financiación para proyectos.
  • Preguntado de otra forma, ¿la persona que realiza el comentario entiende cómo funciona la entidad y el espacio? Quizá ésta pregunta nos dice mucho no sólo del escaso tiempo que la gente dedica a leer en su navegación, sino que nos dice si la gente entiende nuestros fines rápidamente.
  • Otras ideas: ortografía, estructura del comentario, credibilidad, ¿la persona se identifica correctamente, deja un enlace?, rapidez de reacción ante otros comentarios…

Pongamos que vamos a lanzar (o mejorar) un blog, una web… un sitio de un proyecto. Queremos que la información esté completa y además se presente de forma correcta.

Apunto algunas ideas:

Información básica

  • Quiénes somos: descripción de todos los perfiles (personas por las que trabajamos, voluntariado, equipo técnico, equipo directivo…)
  • Qué hacemos: proyectos, actividades…
  • Cómo lo hacemos: metodología, formas de trabajo…
  • Dónde estamos: dirección postal de la sede o sedes, autobús o metro…
  • Por qué lo hacemos: causas, objetivos, misión, documentación…
  • Cómo colaborar: voluntariado, donaciones…
  • Contacto: teléfono, correo-e…

Secciones
Si en el sitio se va a publicar habitualmente información…

  • Novedades relacionadas con el contexto del proyecto: legislación que cambia, iniciativas de otras organizaciones, conflictos…
  • Galería de fotos y/o vídeos
  • Sección reflexiva: citas célebres, artículos recomendados…
  • Reseñas de recursos: pelis, libros, música, juegos…
  • Rincón literario o creativo
  • Etc

Servicios
No me refiero a los servicios de la entidad en sí, sino a los del sitio. Por ejemplo:

  • Buscador
  • Suscripción RSS
  • Suscripción por correo
  • Mapa para localizar recursos

Ayuda
Si el sitio es completo, habrá que indicar algunas pistas, ¿no?

Por fin…
Y ahora una pregunta muy seria… ¿Son todos estos elementos necesarios? ¿Podemos simplificar? ¿Cuál es la necesidad comunicativa del proyecto y qué cosas de todas estas contribuyen a enfrentarse a ella?

¿Dónde pondremos toda esta info? ¿Qué es lo que tendría que estar más a la vista?

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Usabilidad. Qué es, para qué sirve y cómo conseguirla

¡Holap! Hace mucho que no hablo de mi curro en la Plataforma. Vamos a ello.

No había nada. Estamos haciendo ahora un esfuerzo por la digitalización documental y planificación adecuada de procesos y proyectos.

Una de las herramientas propuestas para trabajar es un RECI, un modelo de planificación en hoja excell cuya sigla significa “Responsable, Ejecutante, Consulta, Informa”.

Sirve para planificar procesos en los que participan muchas personas y que se organizan eventualmente. Por ejemplo, la organización de un congreso.

Aquí tenéis el boceto de un RECI para la elaboración de la memoria de una entidad, en la que general colabora mucha gente pero cuya responsable -en este caso- soy yo porque llevo la comunicación.

RECImemoria

Hay que marcar, para cada cargo y por cada tarea, quién es responsable, quién ejecuta la tarea, a quién se le puede consultar para hacerlo y a quién se le debe informar de la tarea cuando se realiza.

Ahora bien… este modelo no sirve tanto ni para planificar trabajos en los que no participa tanta gente, ni para controlar el grado de cumplimiento de las tareas. Lo que molaría es tener un documento que unificara tanto planificación como seguimiento.

Periodistas con formación en herramientas de internet. Últimamente oigo a bastante gente oenegera quejarse de que sus responsables de comunicación afirman que los ordenadores no son lo suyo.

Empresas de tecnología especializadas en el sector. También fluyen muchas peticiones para que se recomienden empresas de desarrollo web para proyectos de ONG. Empresas que tardan siglos en entregar pequeños trabajos, que piden millonadas… Los comentarios que se oyen dan una imagen de un sector muy oscuro, aunque también tendrá algo que ver la falta de formación desde el lado oenegero.

Gente de plantilla -voluntaria o no- experta en recursos gratuitos en internet. Una, dos, tres personas -por ejemplo- que conozcan las herramientas chulas que se pueden utilizar, a las que hay que adaptarse pero que pueden dar buen resultado.

Estamos de reuniones y discusiones para hacerle la cirugía estética y reestructuración del sitio de la Plataforma y nunca me dejan de lado algunas preguntas:

¿La gente usará esto? ¿A cuánta participación podemos aspirar?
¿Programar de cero o tunear herramientas gratuitas quizá más limitadas?
¿Soñamos demasiado o demasiado poco?
¿Qué cosas mejor públicas y qué cosas mejor privadas?
¿Cuáles son los servicios que más les interesan a nuestras entidades, que no tienen apenas idea la mayoría?
¿Estamos contratando a la gente adecuada?

¿Os acordáis de la Guía básica de cuestionamiento de proyectos TIC? He añadido a esta lista una nueva línea:

¿Quién se va a encargar de realizar el proyecto? ¿Cómo repartiremos los cargos?

Si esta persona deja de encargarse de este proyecto… ¿qué pasará con el sitio?, ¿de qué manera lo podremos seguir manteniendo?

Pongamos que tuviéramos que planificar un posible traspaso de una web… o de toda la identidad digital de una entidad. ¿Cómo se haría?

Anoto algunas ideas:

  • Documentación sobre la planificación del espacio (objetivos, recursos, etc.).
  • Realizar y clasificar copias de seguridad de… todo.
  • Teléfonos de contacto con soportes técnicos varios y las empresas de diseño y de programación implicadas.
  • Documentación sobre la programación y el acceso a las entrañas del sitio: contraseñas, lenguajes utilizados, versiones de la tecnología utilizada, servidores, cuentas FTP, URL de administradores, cuentas, etc.
  • Mini libro de estilo de redacción.

Seguro que se os ocurren más cosillas.