Esta mañana he estado en Almería con un laboratorio más. Uno de los participantes señalaba lo extraño que le parece que los correos gratuitos den tantas prestaciones en comparación con los corporativos que muchas veces obligan a usar desde instituciones públicas u ONG.
Los correos corporativos son aquellos que tras la arroba llevan la marca de una empresa, un organismo, etc. Los gratuitos son los de Gmail o Yahoo, por ejemplo.
Pues sí… a veces parece que merece la pena utilizar una cuenta gratuita a una corporativa, aunque se diluya la “imagen de marca”, ese prestigio que da tener una propia.
Bueno, esto tiene fácil solución: configurar una cuenta corporativa en una gratuita. Yo, por ejemplo, utilizo la cuenta de Fundación Chandra a través de Gmail. Todo lo que me llega a la de Chandra, lo respondo con la misma dirección de Chandra sin problema.
Esto tiene además los beneficios de un filtro anti spam bien bueno (lo que ahorra muuucho tiempo), la posibilidad de etiquetar los mensajes (en lugar de “encarpetar”), bajar todos los adjuntos de un click y poder consultar el correo desde cualquier sitio (si consideras esto una ventaja, claro).
Jo, ya podría contratarme Google por toda la publicidad que le estoy haciendo, ¿no?
El miércoles toca Granada y el viernes Almuñécar.
