La gente hace largas colas para entrar. Pasan detectores de metales. Presentan documentación. Se acreditan. Hay varias puertas para acceder al auditorio. Impacientes, se pegan a ellas para coger sitio.

La prensa también acude. Hay mucha.

Una hora esperando. La seguridad nos da pautas. No podemos levantarnos de los asientos. Tampoco salir ni entrar a partir de una hora determinada.
La gente una vez sentada se gira sobre sus asientos habitualmente. Miran para atrás. A la puerta. El murmullo crece.
Un grupo nuevo tiene permiso para entrar. El público se levanta. Aplaude a rabiar. Son Felipe de Borbón y Letizia Ortiz.

Se reparten cinco premios al voluntariado. Pienso. Me gustaría saber por qué no hay ni unas breves palabras de esas personas. Fundación Adsis da una lección. El premio no lo recoge la presidencia, sino una voluntaria.

Discursos vacíos. Políticos con aires de grandeza. Casi parecen estar haciendo reverencias. Fantaseo con una campaña de las ONG rechazando que las jornadas, congresos y saraos varios tengan que ser presentados por autoridades. ¡Cuánto tiempo perdido! ¡Cuánta palabrería!
El turno del presidente de la Plataforma. Está nervioso. ¡Normal! A veces siguen el discurso que dos compas le han preparado. A veces no. Luego hay quienes le critican. “No ha dicho nada”, “tenía que haber sido más duro”. Me pregunto por qué no leyó el discurso punto a punto. Hubiera sido más fácil. Hubiera valorado así el trabajo de esas dos personas que lo hicieron.
Felipe y Letizia se pasean más tarde por la feria de stands. Allí también han estado una hora de “encierro” por seguridad. Sólo dos personas pueden estar en cada stand. Nadie del equipo técnico está allí.
Luego, paseo entre el pópulo que anda esperando ansioso cócktel que no llega.
Ya se marchan. Desaparece la gente. Desaparece la prensa. Durante el resto del congreso, se acaban utilizando salas con menor capacidad.
Aunque el logo de nuestra entidad aparezca entre los de los organizadores, apenas cuentan con la Plataforma para montar el Congreso. El Corte Inglés gestiona todo.
“Este año no tienes por qué cubrir todo, a no ser que te apetezca”, me dice mi jefa. “El año pasado le hicimos casi toda la comunicación”. En realidad, lo que hicimos fue bloguear gran parte de los contenidos.
La verdad es que el programa se presenta soporífero. Ni he llamado al gabinete de comunicación. Un error. Más tarde llama Telecinco. Quieren acreditarse. Les doy el número de El Corte Inglés. Cuando les consulto, me dicen que el gabinete es el mismo que el del Gobierno de la Comunidad. Que lo busquen en internet.
- ¿Pero qué hace ahí Iberdrola? ¿Y todos esos ayuntamientos?
Se oyen muchos comentarios críticos con tanta presencia de empresas y administraciones públicas. Además, hay muchas ONG locales y apenas estatales.
Yo quiero hacer voluntariado medioambiental, creo que ya hay mucha gente en lo social. Me llama más. Dice una chica. Pregunta en Iberdrola, le responde un chico.
- Es un error hacer el congreso tan lejos. Deberían organizarlo siempre en el centro de la ciudad. Incluso en la calle, para que la gente nos vea bien. Fíjate: no hay nadie por los stands. Nos visitamos los unos a los otros -observa Javier.
Estamos contentas por una cosa. Enviamos un aviso a las entidades de la Plataforma para que nos enviaran materiales para difundir en el stand. ¡¡Este año nos mandaron muchísimos!! Tantos que tuvimos que pedir dos mesas más para exponerlos.
Lo que más nos alegra es que varias organizaciones de las que enviaron son entidades que apenas contactan con la Plataforma. De las 77 ONG que la forman, hay bastantes que apenas se relacionan con el equipo técnico y tratamos de “despertar” esa relación. Así que algo tan chiquito como que nos envíen un paquete nos alegra mucho.

Por la noche, tres miembros del equipo y un responsable de comunicación de otra entidad nos reunimos con el presidente. Trabajamos el texto definitivo del manifiesto. Nuestro miedo es que quede demasiado suave y que no se respeten todas las propuestas enviadas (que sean sensatas). Las pautas que nos da el presidente también tienen su lógica: el manifiesto lo tendría que entender hasta su madrina. El actual texto no vale así.
Poco a poco lo vamos simplificando, intentando que no pierda mucho mensaje. También elegimos el titular que lanzaremos a los medios cuando lo enviemos mañana. Hacemos dos titulares, dependiendo de lo que salga, o mejor, de lo no salga mañana. Al final escogemos el titular más “duro”.
En la prensa, al día siguiente, aparece la siguiente “información”. Flipa con el texto de abajo. Empieza describiendo toda la ropa que llevaban Felipe y Letizia. Luego comentan que sacaron un billete de 20 euros para comprar uno de los productos que se vendían en el stand y que querían regalarles.

Como divinidades.
Apenas aparece nada sobre contenidos del congreso o sobre la Plataforma. Mandamos el manifiesto. Muchos medios lo reproducen. ¡Menos mal!
Las horas se nos van con el TBO voluntari@. Al menos, es una actividad divertida. La gente se anima mucho. Les echamos fotos y las colgamos. También es interesante comparar los mensajes que cada cual escoge para su bocadillo. Llaman la atención los mensaje sensibleros sobre el corazón o la amistad o aquel de un cargo ministerial sobre que el voluntariado es un “hoy por ti, mañana por mí”.
Gente de la comisión permanente parece haber hablado con gente del ministerio. Les cuentan que la forma de organizar el congreso no está muy acuerdo con los valores del sector. El ministerio les sugiere lanzar desde la Plataforma una encuesta de evaluación del congreso. ¿Cómo?, ¿se hace la actividad sin prever su evaluación?, ¿y ahora se la endosamos a otra?
Una chica va repartiendo por los stands esta tarjeta de una campaña muy chula.
Por un lado aparece anuncios de empleo. Pero, si los tocas, ¡la tinta desaparece!

Por el otro lado, se puede leer:
Esto es lo que le pasa a más de medio millón de personas en este país cuando buscan trabajo: las ofertas de empleo desaparecen.

Recogemos. Metemos algunas de las publicaciones que han sobrado en la furgoneta de alquiler. Arranca. Más de cinco horas. Hablamos de libros de aventuras. Del congreso. Del plan de trabajo del año que viene. Fantaseamos con publicaciones útiles. Con organizar un congreso más humilde y honesto barato e interesante. Con un trabajo sobre el cambio de mensaje de la entidad. Con incluso cambiarle el nombre a la Plataforma. Con la unión de la Plataforma de la Infancia, la CONGDE, la Plataforma del Voluntariado y la Plataforma de ONG de Acción Solcial. En un ratito, hemos cambiado el mundo.
A medianoche del viernes, llegamos a Madrid y nos dividimos.