Hay mucha gente que -al ver materiales de una organización- busca en ellos sellos de su pertenencia a redes. Se vuelven. “Trabajan en red, esto da confianza, prestigio”. Comentan. Y se quedan satisfechos.

Yo, cada vez que veo estos sellitos, desconfío. Me pregunto cosas. Y las dudas crecen proporcionalmente en relación a la cantidad de logos.

No quiere decir esto que piense mal de todas las entidades llamadas “de segundo nivel”, aglutinadoras, que comienzan sus siglas por aquello de coordinadora, red, mesa, bloque, federación, foro, confederación, plataforma, unión y cogollos semejantes.

No quiero pensar mal (siempre). Lo que me propongo es dudar. ¿Participan realmente? ¿Planifican y entienden esa participación? ¿Les da tiempo a participar en todas esas mesas? ¿Pagan y no participan? ¿Perpetúan repúblicas bananeras con movimientos y saraos que de poco sirven? ¿Pagan su membresía para que algunas personas vean su logo se sientan cómodas, tranquilizadas y satisfechas?

Como está de moda la expresión del “trabajo en red”, parece que se criminaliza que alguien cuestione el valor de estas organizaciones. Sin embargo, pienso que -para que realmente generen riqueza- habría que dudar continuamente del valor real que generan los recursos y esfuerzos invertidos en estas redes.

Ayer empecé a utilizar los sitios de Chandra como miembro de la organización en la que trabajo ahora. Es como pasar al otro lado del espejo. Jeje.

Mis compas me han regalado este disco de los grandes éxitos de Chandra como recuerdo. ^o^

disco despedida

Incluye temas de Ismael Serrano (Pequeña criatura y Amo tanto la vida), El Canto del Loco, Skin, REM, Chambao, Tulsa, Camilo Sesto, Goran Bregovic, Maria Rita, Astor Piazzolla, Xoel Deluxe, Manu Chao, Back on, Lilly Allen, Bebe&Delin, Dixebra o Mago de Oz.

Lo de los pies en portada tiene su sentido, ya que tengo cierta (e inmerecida jeje) fama de acabar descalza en cualquier reunión.

También me han regalado este libro en el que una chica ciega te habla de los colores.

libro despedida

Y la fotillo simbólica…

¡me piro!

Lo sé. Da penita. La verdad es que ni me apetece contarlo… Aunque la mayoría de la gente cercana ya lo sabe, claro.

Me ha surgido una oportunidad en otra entidad (ya os contaré) y he decidido aprovecharla. Tengo momentos melancólicos -como el hecho de mirar mi llavero y tener ahí las llaves de la fundación- pero los intento evitar. Y por supuesto está la gente… y ya me da algo. No me lo permito. No me permito alimentar esto porque me da como “mamitis” y una tiene que estar firme, ¿no?

Me da miedito el cambio. Son unos 3 años ya aquí. Es mi primer trabajo. Es gente ya de la familia. Y un momento… difícil.

Pero tengo 25 años, no debo acomodarme. Tengo un reto chulísimo ahora y ¡ea! que palante, ¿no?

¡Por cierto! Ahora mismo acabo de proponerles “no irme” de Chandra totalmente. Seguir colaborando de manera habitual para prototipos, charlas y publicaciones. Esas cosas que bien saben que me gustan.

La verdad es que me encantaría. Aunque en la práctica tengamos muchos bloqueos y deficiencias, la idea que hay detrás de Chandra me enamora… y bien lo saben.

Después de 9 años de historia y experiencias, surgen muchas ideas que no podemos acometer debido a la sumisión a los quehaceres del día a día, por falta de recursos y por la dependencia a financiación externa. Y -por supuesto- muchas veces por falta de ovarios.

Se crean estructuras, modelos y muebles que -pasado el tiempo- son muy difíciles de reordenar con las miradas nuevas y los bolsillos vacíos.

Pero esta tarde -soñando en el sofá de casita- me andaba preguntando esto. ¿Cómo sería Chandra si la borrásemos y la volviésemos a dibujar todo el mundo desde cero? ¿Cómo la haríamos ahora?

Y podemos ir más allá… ¿Cómo sería cada ONG si pudiera volver a empezar, redefinirse y reorganizarse?

Xosé se marcha de Chandra y le hemos hecho este vídeo cachondo de despedida.

¡Gracias, Kiko!

fotos iea