El metro de Madrid ha sido decorado con un montón de carteles como éste.

CartelMaspormenosBilletesencillo

El lema es “Más por menos” y añade “No encontrarás otro metro en el mundo que te ofrezca tanto por tan poco”. Compara precios con otros metros del mundo:

  • Madrid 1,50 €
  • París 1,70 €
  • Nueva York 1,83 €
  • Estocolmo 2,20 €
  • Berlín 2,30 €
  • Ámsterdam 2,60 €
  • Oslo 3,61 €
  • Londres 4,64 €

A simple vista, tienen razón. Comparado con otros países, el billete para un viaje en el metro es baratísimo. ¡Qué suerte tenemos! ¡Cuánta solidaridad con la ciudadanía!

Ofrecen datos objetivos. ¿Pero es fiable esta objetividad?

Hay quienes se han irritado mucho con esta publicidad. Ya se pueden encontrar algunas acciones de contrapublicidad. Esta es una foto que hice en el metro de Tetuán. Ya lo han limpiado:

metro tetuán madrid - más por menos

Reza:

Más precios

  • Lisboa 1,05 €
  • Roma 1,00 €
  • Atenas 0,70 €
  • Los Ángeles 1,15 €
  • Moscú 0,67 €
  • Buenos Aires 0,20 €
  • México 0,17 €

Aquí otra foto que hice en el metro de Tribunal.

metro tribunal madrid - más por menos

En este cartel el lema es “Más paro Menos salario” y continúa “No encontrarás otro lugar en el mundo en el que te tomen tanto por tonto”.

Salario mínimo interprofesional en:

  • Luxemburgo, 1.750 €
  • Bélgica, 1.389 €
  • Francia, 1.350 €
  • Irlanda, 1.653 €
  • Reino Unido, 1.005 €
  • España, 641 €

En otros sitios hay más información y comentarios sobre los errores de esta comparativa:

  • Ecomovilidad señala por ejemplo que sólo habla del billete sencillo, que sólo usa el 8% de las viajeras. También explica que los billetes en otros países son modernos y se pasan sin contacto (no magnéticos, como en Madrid) y que en algunos casos son válidos para algunos trenes y/o autobuses, cosas que no ocurre aquí.
  • Madridiario habla que en Berlín por ejemplo el billete sencillo se puede usar durante dos horas y es combinado.
  • Asamblea Popular de Carabanchel nos recuerda la subida del 50% que sufrió este billete justo este verano y los descuentos espaciales sólo para católicxs y turistas papales.
  • Madrid me mata reproduce otra contrapublicidad comparando sueldos en el mundo.

¡Actúa!
Como era de esperar, ya hay campaña en Actuable contra este engaño:

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yo también hago caca

Si estás expuesta a la publicidad continuamente, como dice mi hermana Eva, difícilmente vas a evitar su influencia sólo con dejar la mente en blanco. La mejor manera es precisamente poner el tarro a trabajar produciendo comentarios que destroncen los anuncios que te tragas.

Algunas ideas:

  • Como en la foto, desmitificar lo que te intentan mostrar como perfecto y radiante, dejándonos al resto a la altura del pís de una paloma (?). Las modelos radiantes también hacen caca y tienen vello.
  • Simplemente, describe el anuncio racionalmente. La mayoría son absurdos. Tío esmirriado perseguido por manada de modelos por echarse un desodorante.
  • Añade a la receta todos los posibles efectos nocivos de los que no informan: productos tóxicos, explotación de la mayoría de la cadena de trabajadoras y trabajadores que llevan el producto hasta la tienda y te lo venden, efectos contaminantes, etc.
  • Exagera aún más los beneficios del producto que te plantean y cómo la empresa sólo piensa realmente en ti, no en sus beneficios, por supuesto.
  • Menciona las trampas. Lo que no dice el anuncio sobre la letra pequeña, el laberinto en el que muchas empresas meten a quienes consumen para esclavizarles a su producto o servicio.

Quizá encuentres y fabriques aún más ideas conociendo más de cerca la contrapublicidad en páginas como Consume hasta morir.

La publicidad participa plenamente de esta ambientación sintética que nos persigue por doquier, sea cual fuere nuestra actividad, y genera un ruido de fondo permanente que en el fondo siempre martillea la misma consigna: “No hay nada afuera”.

En “Brazil”, la película de Terry Gilliam, las vallas publicitarias ubicadas a lo largo de las carreteras impiden que lxs automovilistas dirijan su mirada más allá, hacia el paisaje no urbanizado y la naturaleza.

Ocultan el horizonte de la conciencia sepultándolo bajo las mercancías.

contaminación visual

Pero esta película revela también una segunda función de la publicidad contemporánea: ese “afuera” es un desierto, el mismo que produce este modo de vida cuya apología crean lxs publicistas.

Al imbuirnos continuamente de la certeza de que no es posible otro mundo, y ni si quiera deseable, al ocultar la envergadura del desastre, la publicidad desactiva todo lo que podría conducir a un rechazo del mundo industrial; es más, canaliza el descontento que éste suscita hacia los exutorios de mercado que favorecen su desarrollo (viajes al trópico, medicamentos, calmantes, gimnasios, juegos de azar, etc.) y nos aleja de cualquier reflexión sobre la vida que estamos obligadxs a llevar.

“De la miseria humana en el medio publicitario”, Grupo Marcuse

foto: andré ramírez, cc en flickr

Cartel visto en Madrid. Creo que es de un concurso.

la publicidad informa, la publicidad dinamiza, el consumidor elige

la publicidad informa, la publicidad dinamiza, el consumidor elige

Preguntas

  • ¿La publicidad informa?
  • ¿Las noticias de los medios informan adecuadamente?
  • ¿Qué opciones tenemos quienes consumimos?
  • ¿Realmente tenemos suficiente información para elegir?
  • ¿Nos informa la publicidad de a quienes han explotado para fabricar los productos?
  • ¿Nos informan de su huella ecológica?
  • ¿Nos informan de los productos tóxicos que llevan?
  • ¿Nos informan de hasta qué punto es comercio justo o injusto?

¿Cómo podría informarse realmente sobre los productos?

Hace tiempo que pienso que para tener buena información de los productos (información, no publicidad) deberían hacerse de cada uno comparativas, como se hacen para algunos productos informáticos, pero con campos diferentes.

Imaginad tablas en las que comparen un yogur o unas zapatillas en campos como:

  • Relación justa con quienes lo producen
  • Nivel de respeto al medio ambiente a la hora de producirlo y distribuirlo
  • Nivel de componentes tóxicos o ingredientes sanos
  • Etc…

ESO sería información. Lo demás es auténtica mierda.

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Las dos exigencias contradictorias de la publicidad

Advertising advertisingLos publicitas están atrapados entre dos exigencias contradictorias.

Por un lado, tienen que persuadir a los anunciantes de que son eficaces y de que, por lo tanto, pueden influir en las decisiones de compra de los consumidores; si no, la publicidad sería tan costosa como inútil, y las empresas renunciarían a ella.

Pero, por otro lado, también tienen que persuadir a los consumidores de lo contrario, ya que si la publicidad es eficaz, y supone un control de los deseos y los comportamientos, el público podría acabar por rebelarse contra esta voluntad de manipularlo.

Grupo Marcuse en “De la miseria humana en el medio publicitario”.

A reflexionar:

  • ¿Qué estrategia usa la publicidad para persuadir a quienes consumimos de que no es eficaz?
  • ¿Realmente es tan sutil o es que nuestros mecanismos de crítica están apagados o poco desarrollados?
  • ¿Rebelarse?, ¿en qué momento?, ¿cuál es el límite de aguante?

ABSOLUTISMOSuele presentarse la publicidad como un medio neutral, un simple instrumento que puede promocionar cualquier mercancía (industrial o no), al servicio de cualquier institución (empresas privadas, administraicones públicas, partidos políticos) y que puede recurrir a cualquier valor. En realidad, las cosas se presentan bajo una luz muy distinta.

¿Quién recurre, en la práctica, a la publicidad? Evidentemente, los censores que vigilan los resbaloens no necesitan plantearse esta pregunta general; les basta saber quién ha hecho tal o cual anuncio particularmente escandaloso.

Y, sin embargo, todo está ahí: la publicidad la hacen las grandes empresas indutriales. En la Francia del año 2000, 27 empresas represental el 20% del emrcado de la publicidad. Y menos de 1000 empresas representan el 80%. Si relacionamos esta scifras con los 2.4 millones de empresas registradas en Francia, vemos que el 0.001% de las empresas representa el 20% del mercado publicitario, y que el 0.04% representa el 80%.

La publicidad está masivamente al servicio de un puñado de empresas hegemónicas que se sirven de ella para asfixiar a la competencia. Se trata de la gran distribución contra el pequeño comercio, los cárteles transnacionales contra los productores locales.

Aunque la publicidad esté formalmente abierta a todos, en realidad es el arma de las marcas más poderosas.

Grupo Marcuse en “De la miseria humana en el medio publicitario”

Imagen: Insurgencia Gráfica, cc en flickr

Si la reducción moralizante del debate a la cuestión de los “resbalones” de algunos creativos que “abusan” de la imagen de la mujer-objetovo parece tan obvia, es porque recibe un eco en la opinión común.

Muy a menudo se evita pensar en la publicidad en general. Resulta preferible contentarse con juzgar campañas en particular, y se cae inevitablemente en una casuística que opone la “buena publicidad aceptable” a la “mala publicidad engañosa”. Siempre aparecerá una publicidad “no tan mala”, “no tan embustera”, “no tan sexista”.

Grupo Marcuse en “De la miseria humana en el medio publicitario”

Foto multimaniaco, cc en flickr