Una lección de Mario Kaplún en “Una pedagogía de la comunicación”.

En una oportunidad, nuestro equipo de formación fue llamado por varias asociaciones vecinales de una ciudad industrial de Venezuela. Nos pedían apoyo técnico para mejorar los periódicos de sus asociaciones. Les preocupaba que aquellas publicaciones, hechas con tanto esfuerzo, eran poco leídas, poco eficaces; que no “conectaban” con la gente de sus barrios.

Pensaban que el fallo era causado por la mala presentación de aquellos periódicos. Lo que esperaban de nosotros, pues, eran conocimientos técnicos de diagramación, ilustración, impresión, etc., que les permitieran mejorarla.

Empezamos el diálogo preguntándoles por el objetivo de sus periódicos: para qué los hacían.

Nos respondieron que lo que más les importaba era lograr que lxs vecinxs se interesaran por acercarse a la asociación y participar en sus acciones.

“Somos estos que estamos en las juntas directivas y muy pocos más -nos dijeron-: “cuatro gatos”. La mayoría permanece ajena, indiferente. Por eso sacamos los periódicos, para que se nos conozca más y haya más vecinos que acudan a colaborar”.

Era, sin duda, una buena razón: la organización popular necesita comunicarse, darse a conocer, para promover la participación. Pero, obviamente, si los periódicos no eran leídos ni conseguían penetrar, mal podían cumplir ese trabajo de promoción. De ahí la justificada preocupación de aquellxs esforzadxs compañerxs.

Entonces, como una manera de iniciar el trabajo, les propusimos que comenzáramos analizando y evaluando juntxs los periódicos que estaban realizando. Obviando por el momento los aspectos técnicos que les inquietaban, hicimos participativamente un sencillo análisis del contenido de cuatro de ellos: se trataba simplemente de identificar el tema central y el sujeto protagonista de los artículos y noticias publicados.

Éste fue el resultado:

Concepto Porcentaje
Noticias y artículos referentes a la asociación y gestiones de la junta directiva 86 %
Referentes a problemas de la comunidad 7 %
Referentes a la vida y actividades de barrio 7 %
Entrevistas a vecinas y vecinos 0 %

También contamos las menciones. La asociación y su junta directiva aparecían mencionadas 67 veces, lo que daba un promedio de más de cuatro menciones por página. En cambio, no se encontró una mención, ni un solo nombre, de un vecino o vecina que no fuera dirigente de la asociación.

Cuando terminamos el análisis preguntamos:

- ¿Escucharían ustedes una emisora que sólo transmitiera publicidad?
- ¡No, por supuesto! – fue la previsible respuesta.
- Entonces pongámonos en lugar de lxs vecinxs, de esxs vecinxs que no son dirigentes, que no participan en la vida interna de la asociación, que ustedes caracterizan como indiferentes y que son precisamente a quienes desean llegar a interesar. Si fueran uno de esos vecinxs, ¿leerían un periódico que sólo habla de las gestiones de la asociación?

Aquel análisis les impresionó. Nunca habían caído en la cuenta de que sus periódicos eran así. Descubrieron que estaban reproduciendo sin querer el mismo esquema de comunicación vertical de los medios masivos.

Era cierto que aquellos periódicos adolecían también de defectos técnicos que podían y debían ser superados. Pero había algo más importante.

Si no “conectaban”, no era sólo por carencias técnicas, sino por su poco interés periodístico y humanos; porque únicamente planteaban problemas y cuestiones organizativas, pero no recogían la vida del barrio, la presencia de vecinxs concretxs.

Aquellos periódicos estaban hechos y pensados desde la asociación, desde lxs dirigientes; no desde lxs vecinxs.

Una lección válida para publicaciones en papel, ondas o internet de ONG. Y válida también para tantos y tantos medios masivos.

Así como existe una educación “bancaria”, existe una comunicación “bancaria”. Esta comunicación se entiende como una transmisión de información.

comunicación bancaria representada horizontalmente

Alguien que emite (E) envía un mensaje (m) a alguien que lo recibe (R):

El acto o proceso que generalmente se llama comunicación consiste en la transmisión de informaciones, ideas, emociones, habilidades, etc., mediante el empleo de signos y palabras (Bererlson y Steiner, 1964)

Quien emite es quien “sabe” emitiendo su mensaje (su artículo perio dístico, su programa de radio, su impreso, su vídeo, etc) desde su propia visión, con sus propios contenidos, al público (que lee, escucha o mira y escucha) y que “no sabe” y a quien no se le reconoce otro papel que el de receptor de información.

Su modo de comunicación es, pues, el MONÓLOGO.

Comunicación bancaria vertical real

La comunicadora o el comunicador El receptor o la receptora
Emite Recibe
Habla Escucha
Escoge el contenido de los mensajes Lo recibe como información
Es quien siempre sabe Es quien no sabe

En realidad, cuanto este modelo se propone a sí mismo como un trazado horizontal ya está “haciendo trampa”. Sería más exacto representarlo como en la gráfica contigua, puesto que es una comunicación esencialmente autoritaria y, por tanto, vertical.

Quien emite domina, es el dueño, el PROTAGONISTA de la comunicación.

Se califica a esta comunicación como unidireccional porque fluye en una sola dirección, en una única vía: de quien emite a quien recibe.

Apuntes de “Una pedagogía de la comunicación” de Mario Kaplún. Gracias, David.

Leo habitualmente las viñetas de Alberto Montt. Os comparto aquí tres que ha publicado relacionadas con comunicación.

autocensura

relacionador-publico

delfin

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Parece que cuando perteneces a un grupo minorizado (que conste que no pongo minoritario), tienes que -de repente- convertirte en una persona ducha en la materia.

Si eres musulmana, te inquirirán por la calle por qué llevas ese pañuelo, por qué profesas una religión que tiene aspecto violento, por qué vives oprimida (estás oprimida, eso se da por supuesto).

Si eres transexual, te interrogarán igualmente. Por qué te operas. O por qué no lo haces. O por qué lo haces en parte. Por qué hay hombres transexuales que se quedan embarazados. No será que eres homosexual. ¿Cómo vas a ser homosexual y transexual a la vez?

Si eres lesbiana, también te proyectan una luz cegadora en la cara. Cuál es la causa. Por qué no te gustan los hombres. Por qué te gustan las mujeres. ¿Has probado acaso? ¿Crees que por eso vistes así? ¿Es porque jugabas con muñecos? ¿Tuviste alguna mala experiencia? ¿Fue por la educación?

Si eres…

De repente, tienes que contestar a miles de preguntas. Cuando el resto del personal, probablemente, tampoco sabría explicar demasiado bien por qué es normal*.

Dos cosas:

UNA. ¿Somos capaces de contestar a este tipo de preguntas? ¿Tenemos que ser capaces de responderlas? ¿Respondemos lo primero que se nos pasa por la cabeza o nos preparamos un poco? ¿Es importante que las respondamos mínimamente?

DOS. ¿Hacemos este tipo de preguntas a otras personas? ¿Se pueden estar sintiendo como en un interrogatorio? Por el hecho de pertenecer a dicho colectivo, ¿están obligadas a ser capaces de responderlas aquí y ahora? ¿Ser lesbiana te convierte en experta en lesbianismo? (jajaja) ¿Les descalificaremos verbal o mentalmente si no nos convencen? ¿Transmitiremos además esa impresión a más personas?

* Lo de “normal” me recuerda a veces a mi amiga del cole Estefa, que me decía a veces, con una fuerte convicción, “yo quiero ser normal, del montón”.

Unas cuantas preguntas para un ejercicio personal:

  • ¿Qué medios suelo consumir a diario?
  • ¿Cuánto tiempo le dedico a cada uno de ellos?
  • ¿Con qué fin los utilizo, qué busco al utilizarlos?
  • ¿Qué tipo de cosas me gusta ver/hacer con los medios?
  • Cuando digo que veo algo porque me gusta, ¿me he preguntado alguna vez por qué me gusta lo que me gusta?
  • ¿Me siento influenciada por lo que veo en los medios? Por ejemplo, ¿siento que me influye la publicidad?
  • ¿Las marcas que más me gustan coinciden con las que más aparecen en televisión o en otros medios? En caso afirmativo, ¿por qué creo que esto es así?
  • ¿Podría estar un día entero sin consumir ningún medio de comunicación? En caso negativo, ¿por qué no? ¿Me siento dependiente de ellos?
  • ¿Saco todo el partido posible a los medios de comunicación o me limito sólo a entretenerme con ellos?
  • ¿Realmente os sentís con la capacidad para explicar lo que pasa en el mundo viendo los informativos de televisión?
  • La radio y la televisión nos sirven de compañía en el hogar. ¿Te has dado cuenta de que muchas personas nada más llegar a casa encienden la radio o la tele solamente para “tener compañía”? ¿Ocurre esto en tu casa? ¿Por qué crees que ocurre esto?
  • ¿Es la televisión -o cualquier otro medio- tu principal forma de ocio?
  • ¿Crees que con ver un hecho (cómo caen las torres gemelas) estás informada de lo que ocurre? ¿Qué diferencia hay entre ver algo y estar informada?
  • ¿Qué dieta llevas con los medios? ¿Es variada? ¿”Comes” siempre lo mismo?
  • ¿Marcan los medios tus temas de conversación? ¿Piensas que te excluyes si no ves el mismo programa que el resto?

Preguntas lanzadas por Fernando Tucho y Daniel Aparicio en uno de los materiales formativos de Cibercorresponsales.

javier bauluz

Hay miles de periodistas secuestrados… en las redacciones.

Un problema crónico en los medios es que no se invierte absolutamente nada en que las y los periodistas salgan a la calle o viajen por noticias.

Las notas provienen de agencias y a su vez de ruedas de prensa, entrevistas o notas enviadas por gabinetes de comunicación muy controlados. Son informaciones cómodas e interesadas.

Las y los periodistas hemos perdido el control de nuestro oficio.

Aún con todo, hay profesionales que elaboran materiales muy buenos. Pero no es que ni emitan estos documentales o reportajes cedidos de forma gratuita. Ya ni pagando se logra emitir por televisión materiales de alta calidad.

Preocupadas por la audiencia, las cadenas prefieren emitir la basura porque es lo que hasta ahora parece mantenerlas.

Según Bauluz, posiblemente la forma de recuperarlo sea realizar pequeños proyectos de periodistas autoorganizados en internet y conseguir paulatinamente el apoyo de la sociedad.

Es como si el carnicero te diera carne en mal estado, sin importar si enfermas, es periodismo tóxico.

Todo por la pasta. Y apenas hay gente que se indigne por esta razón. Si las mayores cadenas de supermercados vendieran alimentos podridos, se armaría una gorda. Cuando esto pasa diariamente con los medios, no se llenan las calles de gente indignada.

Recursos

Yo entiendo el periodismo como lo que es: un acto político y un servicio público.

Sara Lovera, periodista y feminista, en una entrevista para Canal Solidario