Cómo las cuentan, quién las cuenta, cuantas historias son contadas, en verdad depende del poder. El poder no sólo es la capacidad de contar las historias de otro, si no de hacer que esa sea la historia definitiva.

Chimamanda Adichie, escritora nigeriana

Vía Acuarela

Aún sigo impactada por este vídeo que puso Xosé en su blog.

Cómo esta mujer cuenta de forma seria, sencilla y divertida algo tan importantísimo como lo peligroso que es quedarnos con una sola historia.

¿Alguna vez te pasó? ¿Te llegó sólo una sola historia?

strangers in paradiseOs cuento un ejemplo personal. Una historia que me impactó y la recuerdo a menudo.

Una amiga, un poco mayor que yo. Ella siempre había salido con chicos. En la facultad, un día, alguien le dejó un cómic. A medida que lo iba leyendo, se iba sorprendiendo. Las protagonistas eran mujeres… y estaban liadas.

Nunca. Nunca. Nunca había escuchado una historia así. Y… estaba en la universidad. Le gustó muchísimo. Se sintió tan identificada, y excitada. A la vez, se sintió brutalmente engañada, sin poder culpar a nadie en concreto. Así fue como dio el paso.

A día de hoy lleva bastantes años viviendo con su pareja: una mujer.

El camino más corto para informar e informarse sobre una guerra es verla como vemos el deporte. Como una competición en la que posiblemente nos posicionamos de parte de uno de los dos equipos. Porque sólo hay dos, ¿eh? Observamos el peloteo. Quizá lo comentamos con quien se sienta al lado. Porque las reglas del deporte son esas, no te permiten participar en ningún momento. Amaya Valdemoro no te va a pasar la pelota. O eres público o juegas.

partido de baloncesto perfumerías avenida vs ros casares

[Ahora me viene a la cabeza esa cita de Flip. No recordamos quién lo dijo. Era algo parecido a que, cuando la gente sienta los problemas del mundo como siente los colores de su equipo de fútbol, algo muy importante cambiará.]

Decía que el camino más corto para informar e informarse sobre una guerra es verla como vemos el deporte. Sin embargo, el camino del periodismo de paz se centra en la transformación del conflicto como una oportunidad de las personas para encontrar… ¡formas de superación! ¿Cómo? Enfocando la información hacia los resultados de la no violencia, hacia la empatía de las partes y hacia lo creativo.

Comentario basado en un texto de María del Carmen Gascón en “Comunicando paz”.

Las respuestas que buscan las empresas que hay tras las pantallas o las ondas están más en la línea “me gusta/no me gusta” que en la línea “estoy de acuerdo/no estoy de acuerdo” porque es lo que les proporciona mayor audiencia y, por lo tanto, más venta de publicad y mayores ingresos.

Dicho de otra manera: lo intuitivo y lo emocional prima sobre lo intelectual y lo racional.

Propuesta de actividad
Lee una publicación o atiende un programa o un informativo con un cuaderno. Prepara cuatro columnas con los literales: me gusta, no me gusta, estoy de acuerdo y estoy en desacuerdo. Mientras se emite el programa o lees la publicación, ve apuntando las ideas que te surjan sobre todos los contenidos: tanto noticias o relatos como anuncios.

Versión reducida y alternativa de una actividad propuesta por María del Carmen Gascón en “Comunicando paz”.

Recuerdo que, en la facultad, las primeras redacciones de noticias que nos salían eran desastrosas. En ocasiones, en la noticia incluíamos el proceso realizado para obtener la información: “tras contactar con… nos informó de que…” o “quisimos entrevistar a… pero nos rechazó…”.

Nos tachaban estas cosas. Con la salvedad de que, en ocasiones, la oscuridad (el que no nos den información) puede ser noticia (la falta de transparencia del Gobierno, por ejemplo, sería válida como noticia); en general nos indicaban que una información nunca debe explicar cuánto nos ha costado hacerla.

Repito: una información nunca debe explicar cuánto nos ha costado hacerla.

¿Por qué? Me lo pregunto a veces.

En clase decían que a la gente no le interesa el proceso, sino la información en sí. Que la periodista (y por tanto su proceso y su esfuerzo) tienen que quedar al margen. Que no interesan.

puerta estrellada

¡Pues a mí sí me interesan!

Imaginaos que la gente que comunica (periodistas, bloguerxs…) explicara en cada noticia cuál ha sido el proceso exacto para elaborarla: cómo se le ocurrió, por qué escogió tal titular y tal enfoque, qué fuentes rechazó y cuáles buscó.

Quizá podría parecer un esfuerzo demasiado grande. Pero podría hacerse de manera fácil y sencilla, rellenando un cuestionario.

Sería un ejercicio de transparencia informativa. Si lo hiciéramos sobre noticias que ya están publicadas, habría que confesar que la mayoría son copia-pega de agencias, de otros sitios, de aburridas ruedas de prensa. Muy pocas serían el resultado de un callejeo de los buenos.

Desde luego, y lo digo también por mí, si tuviéramos que explicar desde ahora cómo preparamos cada noticia, nos las curraríamos muchísimo más.

Pero no. Según las santísimas reglas del periodismo, no se puede revelar el truco. Si no… se pierde “la magia”.

¿Cómo he hecho este post? :D La idea se me ocurrió leyendo a Kaplún, que propone evaluar los mensajes de la comunicación educativa preguntándonos cuál ha sido el proceso en lugar de valorar sólo el resultado.

jugando-orandoApuntes de “Una pedagogía de la comunicación” de Mario Kaplún:

  • Sin comunicación no hay educación. Sin expresión, sin audiencia interlocutora, la comunicación no se da.
  • En la escuela tradicional, la redacción sólo está destinada a la censura o corrección por parte del docente, por el hecho de ser un “deber” no puede ser un medio de expresión.
  • El alumnado tiene que escribir para ser leído: por docentes, por sus compas, su familia y el vecindario.
  • El alumnado que comprueba la utilidad de su labor siente liberarse en su interior una imperiosa necesidad de actuar, buscar y crear.
  • La pedagogía de la comunicación es una pedagogía del autoaprendizaje; pero no a partir del esquema individualista -tal como el de la educación a distancia tradicional con estudiantes confinados en su casa- sino inscrita en una concepción sustancialmente colectiva del proceso educativo.
  • Hay que estimular la gestión autónoma del alumnado en su “aprender a aprender”.
  • No es una educación si docente, sino que esta figura deja de ser el eje único del proceso educativo. Sus aportes se ubican dentro de un marco más amplio y dinámico de interacciones en el que pueda ser cada vez menos necesaria su presencia.
  • Si hacemos balance, comprobaremos que, lo que hemos aprendido en nuestra vida, son aquellas cosas que hemos tenido la oportunidad y el compromiso de transmitir a otras personas.
  • Los métodos tradicionales están repletos de respuestas esperadas y de objetivos sin sentido.
  • Así acudamos a los más modernos y sofisticados recursos tecnológicos, nuestros sistema educativo permanece cautivo del modelo hegemónico monologante.
  • El sistema educativo debe ser intergrupal más que grupal. Hay que promover la formación de varios grupos de comunicación y proveer canales para que esos grupos se intercomuniquen.
  • El conocimiento es un producto social: para elaborar los mensajes, se necesitarán múltiples fuentes alimentadoras de nuestro entorno, es decir, se necesitará un diálogo con el medio y se descubrirá ahí un cúmulo de agentes educativos latentes (el mismo vecindario). Al lanzar el mensaje, se tratará de multiplicar a lxs interlocutorxs que lo reciben y responden.
  • Generar emisores activos contribuye a la vez a formar receptores críticos. Un óptimo recursos para generar una actitud crítica respecto de los medios de comunicación consiste en propiciar que el propio alumnado practique y descubra las estrategias de manipulación.

pintada mujer desnuda haciendo el pino en rama de árbolQuizá te preguntes: ¿es posible dialogar a través de un papel impreso o un vídeo?, ¿es posible hacer que toda una comunidad se involucre personalmente en la producción de una información?

Apuntamos algunas ideas para hacer una comunicación participativa:

  • Sal de casa. La comunicación se hace más allá del ordenador, tu habitación, tu clase o una redacción. Es preocupante cuando las y los periodistas no salen a la calle.
  • Prealimentación. Antes de empezar a escribir, a elegir temas, parte de la gente. Busca temas precisamente entre la comunidad en la que se plantea establecer la comunicación. La comunicación no comienza hablando, sino escuchando.
  • Cambia de espacio. Elabora la información en diferentes espacios. Rota los sitios de reunión para las asambleas de la redacción. Convoca en una casa, en un local que dé a la calle, en un banco del parque, en una estación de autobuses o de tren, en el mercado, en un bar, en esa plaza donde coincide todo el mundo.
  • Abre diferentes canales de participación. Las cartas a dirección son un agujero demasiado pequeño para participar en los medios de difusión. Instalemos más canales para que la voz de todas las personas nos llegue. Para algunas personas, les resultarán más cómodo contactar a través de correos electrónicos o diferentes redes sociales. Para contar con aquellas personas que no usan los ordenadores, o con aquellas a quienes les cuesta más escribir, podemos acercarnos a sus espacios con una grabadora.
  • Cuida a quienes participan. Como en cualquier proyecto que exige participación, es recomendable atender correctamente a quienes dedican su tiempo para seguir favoreciendo su participación y para que animen a otras personas a involucrarse. Es fundamental responder rápidamente a sus mensajes, respetar sus decisiones y opiniones y, en definitiva, tener en cuenta que nos llevará tiempo dinamizar esa participación y que tendremos que ser capaces de admitir que nuestro sitio pertenece a más personas. Por lo tanto, no podremos controlar todo completamente.
  • Modera el volumen. Pregúntate a cada información qué importancia tiene ese asunto para dedicarle más o menos espacio, más o menos recursos y para darle más o menor difusión.
  • Cuida las brechas. Piensa en las personas que van a participar en al comunicación. ¿Utilizan más el papel? ¿Internet? ¿La radio? Muchas veces, las personas mayores prefieren la lectura en papel o en la radio. La mayoría de las personas jóvenes se comunican por Internet o por el móvil. Escoge el medio más adecuado, ¡no lo conviertas en una brecha!
  • De audiencia a interlocutoras. No pienses en el público como una audiencia anónima. Tienes que conocerles. Y no son público: te podrán responder, comentar. El resto de personas no son audiencia, ¡son parte de la conversación!
  • No resuelvas todas las dudas. Al acercarse a muchos temas para comunicar, es posible que surjan multitud de dilemas. Plantéalos. Problematiza. Haz que tus interlocutores e interlocutoras en la comunicación se hagan también preguntas. Incluso haz posible que respondan. Provoca una conversación.
  • Educa. Pregúntate a cada mensaje si el resto de personas de la conversación entenderán lo expresado. Si no es así, quizá sea interesante incluir un glosario, alguna introducción o cuadros explicativos. Un truco para comunicar siempre a un nivel eficaz es pensar en una persona que conozcamos (tu tío Margarito o tu vecina Eugenia), a la que pueda interesarle este mensaje, pero que tenga poca formación. Tenemos que intentar expresar el mensaje de manera que esa persona, si lo lee o escucha, lo comprenda perfectamente.
  • No temas los errores. Es posible que ciertas informaciones provoquen conflicto, que en la cobertura cometas equivocaciones. Intenta hacerlo honradamente. Corrígete si es necesario. La realidad es ambigua, plural. Intenta enfrentarla de manera abierta, sin tantos dogmas.
  • Comunica permanentemente. La comunicación es un proceso, es algo continuo, no aislado. No la limites a algunos momentos de tu vida, a un proyecto.
  • Visibiliza la conversación. Un artículo puede ser incluso un listado de declaraciones de las personas de la comunicación. De vez en cuando, cuando se haya dado una conversación interesante, publícala. En el cuerpo de una noticia, copia todas las aportaciones y los nombres de las personas que las han realizado.
  • Prioriza los temas que importan a la comunidad. Serán asuntos locales, pero también aquellos nacionales e internacionales que nos preocupan, conectándolos con la realidad local, con la experiencia de la comunidad, explica cómo les afectan.
  • Grupo de expertas y expertos. No todo el mundo participa de igual manera y no todo el mundo sabe de todo. Quizá sea una buena idea que, para cuestiones de las que sepamos menos, formemos grupos de personas expertas. Quizá alguien que trabaja en el campo no quiera escribir un artículo, pero le podemos consultar sobre agricultura. Esa persona será una asesora experta.
  • Evaluación colectiva. Tras cada número o programa, antes de preparar el siguiente, pregunta a las personas si entendieron la comunicación, qué les pareció y cómo la mejorarían.

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