Febrero de 1898. En extrañas circunstancias, una explosión ilumina la bahía de La Habana. El acorazado estadounidense Maine se hunde. Más de 200 personas mueren, aunque la mayoría del cuerpo oficial se encontraba de fiesta.
Este fue el detonante de la guerra entre España y Estados Unidos por Cuba, en la que “se perdió todo”, pero también es un suceso muy recordado en las clases de periodismo.
William Randolph Hearst, padre de la prensa sensacionalista o amarillista, publicaba al día siguiente el siguiente titular: «El barco de guerra Maine partido por la mitad por un artefacto infernal secreto del enemigo».
Publicó esta información cuando aún no se habían iniciado investigaciones que, a día de hoy, aún nos dejan con la duda: ¿fue una explosión externa, provocada por españoles?, ¿o fue un engaño estadounidense, que voló a su propia gente para tener una excusa bélica?
Hearst también es conocido por frases como “Usted suministre las ilustraciones que yo suministraré la guerra” y “I make news” (“Yo creo las noticias”), y por haber inspirado la película “Ciudadano Kane”.
Sea como fuere, esta historia genera una reflexión muy interesante sobre algo llamado “elemento justificador”.
Y es que, a menudo, los gobiernos y empresas buscan una excusa para tomar una decisión que la opinión pública, en otro contexto, no aceptaría. En este caso, el elemento justificador no es nada menos que un casus belli.
A veces de manera visible, a veces por publicar tópicos de manera irresponsable… el caso es que la prensa facilita ese elemento justificador sobremanera.
¿Qué pensáis? ¿Puede el periodismo inventar hechos? ¿Influye poco o mucho en la historia? ¿Atendemos a lo que nos cuentan de manera suficientemente crítica? ¿Cuántos elementos justificadores nos habremos tragado hasta ahora? XD






