wifiNo es un capricho. Ofrecer recursos como conexión wifi y espacio online multiplica la difusión, las conversaciones y, por tanto, el aprovechamiento del esfuerzo invertido en organizar congresos, foros y jornadas.

“Lamentablemente no pude asistir al evento pero sí lo seguí por Twitter”, declara Dani Vilaró sobre un acto con representantes de la política organizado por ONG en Barcelona. A través de un espacio online, pudo estar al tanto de una cobertura ágil y divertida, además de leer comentarios y participar con sus opiniones.

Otro ejemplo de cobertura online es la que anualmente se organiza para el encuentro Cooperación 2.0 que se celebra cada año en Gijón.

¿Por qué ofrecer wifi y un espacio online?

  • Lograr más difusión
  • Conseguir más asistencia, incluso de quienes no puedan acercarse
  • Conseguir más aportaciones, online o en la sala
  • Posiblemente se expondrán aportaciones que en la sala no se compartirán
  • Para compartir la documentación generada
  • Disponer de una memoria online de la actividad
  • Por coherencia, sobre todo si se trata de un acto sobre comunicación, internet y/o participación

Por tanto, aprovechar más y mejor los recursos invertidos en la organización del acto.

Ideas para la organización online de actos

  • Busca una sala o espacio con wifi abierto. Si lo tiene cerrado, localiza y comparte la contraseña de forma visible. ¡Y avisa a quienes asisten con antelación! Así llevarán sus equipos preparados
  • Abre un espacio online colaborativo, algo tipo wiki, en el que las personas puedan compartir sus impresiones y documentos. Para conseguir aportaciones, el espacio tiene que ser sencillo de utilizar, sin muchos impedimentos como largos procesos de registro. No hace falta que actualices todo, comprobarás que muchas personas aportarán sus propios documentos
  • También puedes animar a que la cobertura y discusión sean descentralizadas: en diferentes espacios personales y de otras organizaciones. Localiza a una o más personas relacionadas con el tema y que tengan blog interesante. Invítalas al encuentro (pagándoles al menos los gastos) para que realicen una cobertura online de lo que se exponga
  • Inventa alguna palabra clave (tag o hashtag) y anúnciala al principio de la actividad y en la web. Así las personas que cubran u opinen online de la misma podrán etiquetarla. De esta manera se localiza más fácilmente la información. Para ir calentando motores, generar expectación y lograr los primeros consensos puedes hacer una encuesta entre tu comunidad y pedir a la gente que opte por el hashtag más adecuado
  • Visibiliza la participación. En los turnos de palabras, en las actividades abiertas a la participación, selecciona y lee las aportaciones que hayan surgido online. También es posible visibilizar comentarios (por ejemplo, los de Twitter) en una pantalla. Si dura más de un día, proyecta al inicio o final de la jornada las fotografías que se hayan podido compartir y los comentarios generados online después de la sesión. ¡Crearás comunidad!
  • Recopila todo lo aportado. Durante y tras las jornadas, recoge, organiza y visibiliza en tu web a través de enlaces todo lo que se ha ido publicando al respecto

Artículo elaborado colaborativamente con Jordi de Miguel y Laura Sancho.

Foto: güneş in wonderland, cc en flickr

Soldados marchando

El departamento de comunicación es, en realidad, el departamento de propaganda. Punto. Lo que pasa es que propaganda suena mal, y además tiene todas las reminiscencias que tiene: fascistas por una parte, y comunistas por la otra. Nunca tienes que fiarte de lo que te dice un departamento de comunicación (…)

Rosa María Calaf en la revista Nuestro Tiempo (julio-agosto 2010)

Via Ultramarinos y foto

Holap. Con todo esto de Haití, desde la Plataforma hemos intentado responder más o menos rápido.

Hemos improvisado, eso también hay que decirlo. Pero la tónica ha sido intentar responder de forma general a cada pregunta individual. Es decir, a cada consulta, buscar inmediatamente información y publicarla y elaborar mensajes tipo para compartir y reenviar.

Hay alguna cosa que no hemos hecho y también he apuntado como idea.

  • Buscar y publicar toda la información posible de denuncia. Las catástrofes las suelen sufrir de forma más brutal los colectivos y los países más vulnerables
  • Publicar un listado de necesidades de voluntariado lo más relacionadas posibles con lo ocurrido: voluntariado para atender llamadas telefónicas, para organizar actos de recaudación, para participar en campañas y charlas informativas
  • Publicar un listado de organizaciones que ofrezcan formación sobre ayuda humanitaria y desastres
  • Publicar alguna entrevista sobre cuál es el papel del voluntariado en casos como éste
  • Generalmente muchas personas desearán desplazarse al terreno, explicar que es necesaria una coordinación y formación previas: pertenecer desde antes a un equipo
  • Publicar un listado de cuentas para realizar donaciones
  • Informar de si hay alguna entidad que recoja y envía cualquier tipo de material
  • Informar de si se desaconseja la adopción y el acogimiento familiar de niñas y niños de la zona afectada
  • Apuntar otros tipos de voluntariado que también se pueden hacer, como en cualquier otro momento
  • Aconsejar algunas indicaciones para evitar fraudes en las donaciones
  • Enlazar artículos de opinión de reflexión y crítica sobre la ayuda humanitaria
  • Aportar documentación sobre voluntariado en estas situaciones
  • Enviar toda esta información a los medios de comunicación. Intentar incidir en la cobertura

Toda esta reacción depende en gran medida del trabajo previo que hubiera en el país y también de la velocidad de respuesta del resto de organizaciones.

Por ejemplo, me preguntaba si no estaría genial que las entidades -además de toda la ayuda que puedan realizar- lanzaran campañas rápidas de denuncia. Con lo de Haití -teniendo en cuenta que la situación ya era catastrófica antes- me ha faltado algo así.

¿Se os ocurren más ideas?

Forma divertida de protestar y mucho mejor que las pesadas y aburridas ruedas de prensa.

José Luis Antúnez publica un artículo titulado “Eventos: cómo mejorar la comunicación corporativa en los social media”.

Me quedo con esta frase:

Tu producto no es el evento, son los temas que interesan a quienes asisten.

Dicho de otra manera: “Content is king”, el contenido es fundamental.

Me ha tocado mucho ahora que estamos con la comunicación de varios eventos de la Plataforma del Voluntariado de España.

Estos son tres casos reales planteados en reuniones de coordinación de varias campañas de comunicación:

  • Encuentro de formación en una pequeña ciudad. Entrevistas, notas de prensa, dossieres. Quieren convocar dos ruedas de prensa. En la misma ciudad. Sobre lo mismo. El objetivo es “dar a conocer el encuentro de formación”. Visibilidad.
  • Jornadas sobre participación en una gran ciudad. Se habla de la estructura de la web. De precios de publicidad en grandes medios. De redes sociales, twitter.
  • Gran organización. Se les ha acabado el merchandising. Cada año, reparten llaveros con su logo. Se plantean hacer más.

En tres casos diferentes me he preguntado lo mismo: ¿cuál es el mensaje?

  • Caso 1. Convocar dos ruedas de prensa puede quemar a los medios. ¿Vendrán a la segunda si ya fueron a la primera? Además, ¿qué tipo de noticia es que se organice un encuentro de formación? Comunica algo más: por qué es importante la formación, elige cuáles son los mensajes principales de esa formación y transmítelos.
  • Caso 2. Resulta que tu objetivo es que las organizaciones del tercer sector participen en las jornadas. ¿De qué sirve poner publicidad en grandes medios? Sería más barato y directo utilizar los medios especializados del sector. ¿El mensaje es una llamada a la participación?, ¿el mensaje son las reivindicaciones recogidas en esa jornada?
  • Caso 3. ¿Qué idea, qué mensaje transmite ese llavero? ¿Es un llavero el mejor objeto posible para transmitir esa idea? El llavero lleva nuestro logo pero, ¿qué significa para la gente ese logo? Imagina que es de un material contaminante, ¿es coherente con nuestras ideas?

Parece obvio. Pero pasa continuamente. Si no concretamos muchísimo el objetivo de nuestra comunicación, la podemos fastidiar bien.

Pero a lo que iba: lo que más me preocupa es que las organizaciones convoquemos continuamente a los medios de comunicación sólo por darnos visibilidad, sin transmitir un mensaje que mueva a la gente: indignación, denuncia, reflexión, datos, historias humanas… ¡lo que sea!

Asociación cambia de presidencia. Fundación abre nueva sede. ONG organiza jornada. Estos son los típicos titulares que no suelen contener mensaje. Suelen ser una excusa para convocar a los medios y obtener visibilidad. Quizá, ¡sólo quizá!, indirectamente se mencione su causa de forma seria.

Yo me refería más a algo de este estilo…

ONG organiza jornadas sobre participación vecinal contra la apatía. Asociación exige hospital para el acceso a la salud de tal población marginada. Fundación colabora en que 20 personas con discapacidad tengan empleo. Colectivo convoca una concentración contra la transfobia. Niño de la guerra cuenta su historia para criticar…

Pero, para conseguir titulares así, tenemos que orientar de una forma determinada nuestras lineas de acción y -además- empezar las reuniones de comunicación apuntando cuál es el mensaje que queremos transmitir.

La ONG es una campaña de comunicación

Podríamos incluso plantearnos, antes de iniciar cada acción, que todos nuestros proyectos, ¡nuestra ONG!, son campañas de comunicación. Es lo que deberían ser: sensibilizar, denunciar, formar, ofrecer recursos, incidir para cambiar cosas.

Así que, al iniciar nuestras actividades, al planificarnos, deberíamos tener delante un guión para la elaboración de un plan de comunicación. Responder a ciertas preguntas: ¿qué queremos contar?, ¿cuál es nuestro objetivo con ese mensaje?, ¿a quién se lo contamos?, ¿por qué medios?

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Esta anécdota es algo que se suele pasar por la cabeza a veces cuando recibes una nota de prensa. ¿De dónde habrá salido tal o cual dato?

Hoy mismo nos ha pasado esta pregunta por la mente y hemos sospechado que podrí­a tratarse de este cuento, pero aún no hemos podido verificar que -efectivamente- el dato estaba “actualizado”.

El cuento del dato de hace 10 años

Érase una vez una revista. Contiene análisis. En uno de esos análisis se utilizan datos de hace 10 años.

Ahora imaginad otra escena. Gabinete de prensa. Deben difundir el nuevo número la revista. Que mucha gente sepa de ella. Hay presión desde arriba. El gabinete de prensa sabe bien que -con una recopilación de análisis- la nota no va a llegar ni a la esquina. A nadie le interesará. Escoge uno de los datos de hace 10 años y se incluye en una de las líneas de la nota de prensa que se lanza.

Pongamos que un departamento de una agencia de información de nivel nacional recibe la nota. La publica, como tantas más, pero haciendo un refrito. Escogen precisamente el dato de la lí­nea como titular.

La nota se difunde. Los medios suscritos a los servicios de la agencia la reproducen. Casi si sin alterarla, sin comprobaciones. Proviene de una agencia muy poderosa. Comprobar el dato -además- ralentizará el trabajo: hay que adquirir la publicación y tienen que enviarla. No está online… Puede que incluso haya medios que comiencen a referirse a la publicación como “estudio” y no como “revista”. La bola de nieve coge forma.

Preguntas y comentarios

Bueno, ¿qué ha pasado aquí­?

  • ¿Reciben los gabinetes de comunicación demasiada presión para difundir cosas que tampoco pueden tener tanta difusión? ¿Las entidades saben moderar su volumen o les puede la ambición?
  • ¿Qué tipo de comprobaciones hacen las agencias de información de las notas? ¿Tienen capacidad para mirar todas estas cosas? ¿El sistema presiona demasiado?
  • ¿Se dan cuenta las agencias y los medios de que -por un solo dato- no sólo están metiendo la pata informativamente hablando sino que le están dando publicidad gratuita a una empresa o entidad?
  • ¿Al público le importa mucho este dato? ¿Da igual 4 que 80?
  • ¿Qué tipo de efecto causa en el público el continuo baile de cifras que sufren?
  • ¿La importancia que le dan los medios a los datos llamativos está justificada? ¿Demasiada obsesión con los datos gordos como criterio de noticiabilidad?
  • Si un dato es importantísimo pero no cambia en años, pongamos por ejemplo el nivel de pobreza en España, ¿los medios lo dan como nuevo porque es la primera vez que lo ve esa o ese periodista o porque consideran que es un dato importante?
  • Los medios que se den cuenta de que han metido la pata, ¿retirarán la nota a pesar de los minutos gastados en publicarla?, ¿se corregirán?, ¿lo percebirán como un error o pensarán que al público le da igual 4 que 80?
  • Publicaciones que no se pueden obtener en formato electrónico… ¿Por qué en ocasiones las entidades parece que hacen más difí­cil comprobar ciertos datos? ¿Deben cumplir criterios de facilitar el acceso a la información igual que las adminsitraciones públicas?
  • ¿Es realmente importante un dato si la cosa se hace sin mala fe, si es un despiste, si falta tiempo?
  • ¿Podemos justificar todo esto?
  • Y lo que más me abruma… ¿cuántas veces nos pasa esto al día?

Otro ejemplo de todo esto es -para mí- todas esas noticias que se han publicado sobre crisis y voluntariado.

No hay estudios a nivel nacional. Cogen datos de organizaciones locales. Percepciones. Y los elevan a titular: “La crisis aumenta el voluntariado”, “La crisis fabrica voluntariado”, “La crisis sienta bien a las ONG” (¡¡parece que nos mola lo jodido!!)…