La pobre Ney estará jarta de mí. Sé que es una romanticona y -a veces- le pregunto: ¿te imaginas que no hubiera besos ni romances en las película o enla tele?
Sé que Ney sufriría con sólo imaginar esto.
Pues esto -que hoy no parece una situación posible- es lo que en parte nos pasa a las mujeres lesbianas. Aunque va cambiando poco a poco, apenas hay besos o relaciones entre mujeres en el cine, la literatura y la televisión.
Y muchas veces no es porque los y las guionistas no escriban sobre esto. Si no, leed este párrafo de Ambiente G.
Hay que reconocer que la censura aviva las ansias creativas de la gente, y justamente es eso lo que le sucedió a Crystal Chappell. Crystal interpretaba a la mala en el culebrón ‘Guiding Light’, pero un día los guionistas dejaron sus maldades e hicieron que su personaje se enamorara de otra mujer. Fue un romance madurado a fuego lento que poco a poco fue mostrando una forma de redescubrir el amor en la edad adulta insólita en televisión, hasta que llegó la censura.
La historia de amor siguió siendo fabulosa, pero las protagonistas, conocidas en la web como Otalia –Olivia y Natalia-, nunca llegaron a darse un beso –en realidad se besaron una sola vez antes de ser pareja-.
Minimizaron tanto el roce de la pareja en comparación con las heterosexuales que Chrystal Chappell, que interpretaba a Natalia, se lió la manta a la cabeza y ha montado una serie para Internet llamada ‘Venice’ en la que interpreta a una lesbiana –ella es heterosexual- y donde sólo hay que esperar unos segundos del primer capítulo par verla besar a Jessica Leccia –que interpretaba a Natalia-.
Hace ya un tiempo que se me ocurrieron. Mi hermana dibujó las tres primeras, pero es una serie de 14. Como no tiene tiempo, he acabado tirando de StripGenerator.
Estas son las que dibujó Eva:
Los guiones los hicimos Carol y yo.
Aquí están todas:
Por si os interesa, os recuerdo que hace ya también publiqué una serie titulada “Así que“, que también va sobre lesbianismo y -en este caso- prejuicios.
Expediente Cammermeyer, primer alto mando del ejército de Estados Unidos en hablar de su lesbianismo
Ayer estuvimos viendo la peli “Expediente Cammenmeyer” (Serving in silence). Cuenta la historia real de Margarethe Cammermeyer, una noruega que ingresó en el ejército de Estados Unidos.
En este ejércido existe la famosa regla “don’t ask, don’t tell”, que prohíbe preguntar o hablar sobre la homosexualidad.
Cammermeyer llegó a un alto cargo del ejército y, en 1989, durante un interrogatorio para ascender a otro cargo, admitió ser lesbiana.
Evidentemente, no sólo no ascendió, sino que el ejército la expulsó de sus filas. La señora -tenía 46 años entonces- no se rindió y denunció al ejército por esta regla basada en prejuicios, sosteniendo que es inconstitucional.
En 1994, el juez Thomas Zilly falló a su favor y estableció que prohibir a las y los homosexuales servir en el ejército era inconstitucional. Ella volvió a la Guardia Nacional y allí sirvió hasta su retiro en 1997.
En 1995, Glenn Clouse protagonizó una película en la que se relataba la historia de Cammermeyer. Os he dejado la escena más chula: cuando su retrógrado padre le dice “no lo entienden, vives una vida normal”.
Actualmente, Cammermeyer tiene 67 años y es activista pro derechos LGTB.
La norma Don’t ask, don’t tell… sigue vigente hoy en día.
Ná que a veces tengo antojo de palomitas. Otras de pelis taiwanesas.
Y esta noche -de repente- me apetece recordar a toda esa gente que se manifestó en Estados Unidos por sus derechos. Leer algo sobre el reconocimiento a Harvey Milk. Animar a la gente heterosexual a que vaya al LesGaiCineMad. Preguntarme cuánta gente conoce a Matthew Shepard.
Y canturrear algo de las Indigo Girls.
Poseso. Tengo antojo de derechos.
Sobre todo por Candem, descubrimos muchas tiendas con productos de segunda mano a buen precio. Dice Dora que las atiende voluntariado.
Una de ellas pertenece a la organización Age Concern, una organización destinada a mayores. Una de sus campañas ofrece apoyo a mayores lesbianas, gays, transexuales y bisexuales.
Buscan voluntariado para realizar actividades o visitar a mayores para romper su soledad.
En el Museo de Retratos, visito una exposición de Iconos Gays. Diez personas que han influido mucho en el colectivo (quizá os suenen Waheed Alli, Elton John, Sarah Waters…) eligen a las seis personas que consideran personalmente como sus propios iconos gay.
Alan Turing, Lily Savage, Ellen DeGeneres, Virginia Woolf, Billy Tipton, Sojourner Truth, Harvey Milk, kd lang, Patricia Highsmith, Walt Whitman… son algunas de las personalidades elegidas.
- ¿Les conocéis?
- ¿Piensas que vale la pena una exposición así?
- Si participaras, ¿a quién elegirías?
Teniendo en cuenta la generación audiovisual en la que he crecido, yo a la DeGeneres la tengo clarísima. Para mí Whitman también significó mucho. Indigo Girls. Quizá también tendría que incluir a Utena … XD
Tiendas benéficas, campañas LGTB en organizaciones de mayores “en general”, exposiciones de iconos… ¿pensáis que estamos a mucha distancia, que estamos cerca de todo esto o que los contextos son simplemente diferentes y por eso no salen cosas parecidas?
























