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Madrid

Visita al Castillo de La Alameda de Madrid

Si te dijera que puedes visitar un castillo en Madrid, quizá pienses en el de Manzanares el Real o te suene alguno más, pero de refilón. Pero, ¿y si te pregunto por uno que está en la misma ciudad, no en un pueblo? ¡Flipa!

¡Madrid tiene un castillo, sí! Yo, al menos, lo he descubierto recientemente. Supongo que al ser pequeño, no conservarse tanto y al competir con tantos otros monumentos, pues es muy desconocido.

Pero a mí el descubrimiento me ha sorprendido muy gratamente.

¿Cómo es?

Es del siglo XV. Del castillo queda una parte: tiene un enorme foso, los cimientos de la torre del homenaje y un par muros del interior. Ha sido reconstruido parcialmente, con el objetivo de preservar lo que queda y a la vez no inventarse nada.

Hay cartelas con mucha información de gran interés. Comparto algunos detalles.

Vista de los restos del castillo

Me ha gustado mucho esta foto de la web Castillos del Olvido, ayuda a entender las dimensiones, la estructura y lo que queda del castillo:

Vista aérea del castillo.

Este dibujo es una reproducción hipotética de cómo pudo ser el castillo:

Imagen: Ayuntamiento de Madrid.

¿Qué le pasó?

¡De todo, joer! De hecho, para empezar, hay restos del calcolítico en la zona. Empezó como fortaleza. Siguió como palacio renacentista, tras una reforma. En el foso, ¡plantaron un jardín! Por él pasaron nobles y reinas. Fue prisión para altos cargos. Hasta que ardió en el siglo XVI. Usaron sus piedras para construir casa y parque de El Capricho. También sufrió daños durante la Guerra Civil.

Curiosidades

Sale en un cuadro de Goya… ¡pero ya estaba en ruinas!

Imagen encontrada en el Baúl de Chity.

Muy cerca de él, de hecho, está la iglesia de Santa Catalina de Alejandría, que es también de la época, aunque está muy reconstruida. De hecho, está en uso.

Comparto esta foto de su loca historia, en la que podéis ver un enorme ventanal abierto cuando lo transformaron en palacio. Un pasadizo abajo que no tiene sentido en una fortaleza, pero sí en un palacio para comunicar el interior con el jardín del foso.

Y, si os fijáis, hay otra pequeña abertura. Creo que se uso para instalar metralletas en la Guerra Civil.

Quienes sepan de castillos, seguro que esto lo manejan, pero para mí ha sido un descubrimiento interesante. Como medida de seguridad, si conseguía el bando enemigo cruzar el puente que atraviesa el foso, tenían que rodear la torre del homenaje para acceder al patio y al interior. Así, desde la muralla y la torre, les podían seguir atacando.

Cuando el castillo se convirtió en palacio, abrieron una entrada directa, como veis en el dibujo de la derecha.

Quien conozca El Capricho, esta tontería le sonará. En el interior de la torre, han aparecido restos de un sistema de tuberías. Se trata de una “fuente de burlas”. Imagínate que invitas a alguien a pasear por la zona: accionas la fuente y le empapas. Bromas del siglo XVI y XVII.

Este detalle contrasta brutalmente con lo anterior. Este es el nido de ametralladoras. Una pensaría que en los nidos lo que tiene que haber son pájaritos bonitos, pero va a ser que no. Está excavado, para protegerlo de los ataques. Es de la Guerra Civil y está junto al castillo.

Al parecer, y aunque sorprenda también, tras la gente hubo gente que lo usó como vivienda.

Lo último es más bien una coincidencia tonta. Yo soy de Jaén, que resulta que es la zona con…

… mayor concentración de castillos, ya que está considerada, junto con Siria y Palestina, es el lugar del mundo con mayor número de torres, atalayas, fortalezas y castillos por kilómetro cuadrado.


Según ABC.

El castillo de la ciudad Jaén es el de Santa Catalina de Alejandría. Me ha resultado una coincidencia haber visitado en el mismo día un castillo y la iglesia de Santa Catalina de Alejandría.

Por cierto, suelo decir que en Jaén hay un deporte muy de allí: el castilling.

¿Dónde está?

A 1 kilómetro del parque de El Capricho y aún menos del metro de Alameda de Osuna. En bici, queda también genial desde el Anillo Verde Ciclista si coges la salida de El Capricho.

¿Qué mola?

  • ¡El personal es súper amable! Lo ponen hasta en los comentarios de Google Maps. La verdad es que tiene que ser un orgullo trabajar en un sitio tan bonito.
  • Mola mucho el descubrimiento. Sobre todo, a mí, que llevo viviendo casi 20 años en Madrid, me encanta poder seguir sorprendiéndome.
  • La información y la ruta están muy muy bien.
  • Conservación. No soy una experta, pero prefiero que protejan lo que hay y no inventen mucho. Por lo que he leído y aprendido en otras visitas, hay demasiada reconstrucción que inventa. En ese sentido, la solución me gusta. Aunque haya que tirar de la imaginación y los dibujos.
  • Hacen campos de trabajo y sensibilización en los que adolescentes se implican en labores de cuidado.
  • La entrada es gratuita.

¿Qué mejoraría?

  • Falta señalización en los alrededores, sobre todo desde punto de gran afluencia como el transporte público, el parque Juan Carlos I y sobre todo desde el parque de El Capricho.
  • Aparcamiento de bicicletas en el acceso.
  • Accesibilidad. No hay escalones en el recorrido, aunque sí algo de pendiente, como es natural. Los paneles tienen braille. Pondría algún banco para descansar y arreglaría los códigos QR, que no funcionan. También hay algunas cartelas con vocabulario demasiado técnico.
  • Campaña para darlo a conocer. Lleva abierto desde 2010 y creo que aún sigue siendo muy desconocido.
  • En los campos de trabajo y sensibilización… ¡tendrían que admitir a no adolescentes! ¡me ha dado mucha envidia! jajaja

Más información

1 Comment

  1. Carlos Felipe

    Caray, no sabía que hubiese un castillo bajomedieval tan cerca de la almendra central.

    Muchas gracias por compartirlo y muy buen post. Apuntado queda para una visita.

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