El pensamiento visual significa realizar tareas mentales como aprender o idear a través de elementos visuales. Puede servir por ejemplo para tomar notas de un curso.

Bien, pues el jueves pasado fui alumna de uno de los talleres online de visual thinking que imparte Izada y tomé mis notas visuales, que os comparto.

Ideas:

  • Dibujar como algo vital. Me encantó que me hicieran dibujar y me alegría no haber perdido una actividad tan bonita. Sin embargo, muchas personas lo abandonan de pequeñas. ¿Por qué? ¡Es útil y te hace feliz!
  • Curiosidad. La mano es una de las cosas más difícil de dibujar… ¡y suele ser la que dibuja! Qué paradoja.
  • Lo que nos decimos. Quién no se ha dicho no sé dibujar. O quién no le ha dicho a alguien que dibuja bien que tiene talento. Quizá nos podríamos decir otras cosas: “aún no he intentado aprender a dibujar”.
  • Perfeccionismo. También hay un problema grave en cuanto al esnobismo de esperar obras profesionales. Como dijo la profe Lara: “Los dibujos no tienen que ser perfectos para que me ayuden a pensar y crear”.
  • Práctica. El dibujo, como muchas otras cosas, también es cuestión de aprendizaje y práctica. Hay que hacer músculo, pero quizá la mejora se nota aún menos que cuando haces ejercicio. Es más sutil.
  • Información visual. Muchas personas entienden y recuerdan más las cosas gracias a los elementos visuales.
  • Efecto sorpresa. El pensamiento visual además tiene otros elementos como el efecto sorpresa (hay mucha gente que se sorprende cuando te ve dibujar, como si fuera magia… también la incógnita de preguntarse qué se va a dibujar mientras alguien observa), el foco en el mensaje, mejora la concentración (yo muchas veces me obligo a dibujar para estar atenta, si no me cuesta mucho en ciertas reuniones y conferencias). Además provee juego, disfruto y creatividad.
  • Mis dudas. ¿Es fácil de leer y entender el pensamiento visual? ¿Puede adaptarse a algo más accesible, más cercano a la lectura fácil? Esto da para otro artículo, chiques.