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Lesbianismo, Música

“Yo soy lo que soy”. Análisis de una canción como tributo

¿Os he contado que me pirra lo trans? ¿Y la música chochi? Pues sí, y disfruto un montón con las drag queens. De hecho, las admiro tanto que me parecen un movimiento artístico que se estudiará. Incluso me da cierta envidia no tener esa capacidad para expresar y liberarme.

Entre las cosas que me fascinan, está ese poder de celebrar, reírse, ser originales y divertidas y ¡además! denunciar y transmitir dramas enormes. Todo en una única canción.

Pongamos un ejemplo: “Yo soy lo que soy”. Es un tema traducido del musical “La cage aux folles”. Os pongo la interpretación de Àngel Llàcer.

También os dejo la letra entera para que la leáis:

Yo soy lo que soy:
mi creación,
única y libre.

Ven, entra a mirar,
para silbar,
para aplaudirme.

Mi mundo es
donde me pido que se me respete.
Busco cómo ser feliz
sin esconderme.

Qué duro es vivir
si has de callar siempre.
Yo soy lo que soy.

Yo soy lo que soy.
Es lo que hay.
No oculto nada.

Sí, esta es mi voz,
y os guste o no,
a mí me encanta.

¿Qué pasa si me pirro
por la purpurina?
¿Por qué no lo veis
desde otra perspectiva?

Qué triste es vivir
sin exclamar fuerte
¡yo soy lo que soy!

Yo soy lo que soy
y lo que soy
no admite trampas.

Hoy me sale un as,
mañana un dos.
Juego mis cartas.

La vida es la que
te construyes paso a paso.
No hay más que
salir del puñetero armario.

Qué farsa es vivir
sin proclamar al mundo:
¡Yo soy lo que soy!

¡Vayamos por partes!

Como veis, se trata de un canto por la libertad, la liberación personal y contra la homofobia y, en general, aplicable a otros prejuicios y discriminaciones.

La letra la he transcrito yo misma, porque no la he encontrado tal cual. Espero que la puntuación y todo esté correcto.

Igualmente, lo que sigue es mi interpretación, seguro que hay miles más.

Yo soy lo que soy:
mi creación,
única y libre.

La primera frase es el título y la que más se repite. Algo que me llama la atención mucho es cuando la homofobia la intentan disfrazar de un debate. Como si pudieras elegir ser otra cosas. Pues no: yo soy lo que soy y, por mucho que grites, no vas a cambiarlo. Puedes perseguirme, manipularme, aterrorizarme, intentar callarme, pero el silencio o los armarios no cambian la realidad de que existen personas con otras identidades y orientaciones sexuales diferentes a la que socialmente se suele considerar como correcta.

Además habla de que muchas personas somos nuestra propia creación. Esto yo lo relaciono con lo queer: la identidad y la orientación sexual no la eliges, pero sí cómo la expresas. (Excepto cuando te vapulean por ello.) Así, en los espacios de libertad, e incluso en los resquicios que quedan en sociedades y círculos donde la opresión campa, muchas personas han conseguido crear, desarrollar y expandir un lenguaje musical, vestimentas, accesorios, hablas, gestos, literatura, teatro y mucho más que esconden o claman por la diversidad. E incluso puedes ampliar miradas y romper moldes sobre lo que es efectivamente el género, el sexo, las prácticas y las relaciones sexuales.

Ven, entra a mirar,
para silbar,
para aplaudirme.

En esa cultura, muchas personas han conseguido pasar de ser escoria a ser adoradas: las más visibles, las lideresas, las aplaudidas.

Mi mundo es
donde me pido que se me respete.
Busco cómo ser feliz
sin esconderme.

En muchos casos, hay que decirlo, ese mundo empezaba reducido a antros, a guetos. Poco a poco ese mundo, “mi mundo”, se expande. En esa construcción cultural, se ha exigido respeto y se ha encontrado la felicidad.

Qué duro es vivir
si has de callar siempre.
Yo soy lo que soy.

Esta frase es tremenda y aplicable a muchos otros armarios. ¿Quién no tiene uno? Suelo sonreír para mí cuando la gente habla de los armarios de las personas que tenemos una orientación o identidad sexual diferente a la heteronorma. Pero, ¿quién no calla una relación tóxica o infeliz?, ¿quién no tiene a alguien cerca con una enfermedad de la que no habla?, ¿quién no esconde algo que siente o hace de lo que se avergüenza?

Yo soy lo que soy.
Es lo que hay.
No oculto nada.

Este “es lo que hay” me suena a dos cosas: resignación por un lado pero, por otro, un “lo tomas o lo tomas”. Insistimos en que no hay debate. La única posibilidad es que lo oculte y no tiene sentido ni lo quiero hacer.

Sí, esta es mi voz,
y os guste o no,
a mí me encanta.

En muchos casos, se puede vivir cierta presión para convencerte de que tu aspecto no sólo no le gusta a otras personas, sino mensajes encaminados para que tú misma lo desprecies. Me maravilla cómo las drag queens consiguen no sólo superar esa idea, y enamorar a otras personas, sino el hecho de haber comenzado de algo tan complicado como disfrutar de una misma cuando escuchan toda esa presión.

¿Qué pasa si me pirro
por la purpurina?
¿Por qué no lo veis
desde otra perspectiva?

Aquí entra una parte de humor: la glorificación de elementos tan presuntamente banales como la purpurina, las pelucas y las lentejuelas. El brillo, lo que consideras tú como hortera, como mi herramienta para ser feliz, reírme y divertirme.

Qué triste es vivir
sin exclamar fuerte
¡yo soy lo que soy!

Esta parte me recuerda a la cantidad de personas LGTB que demandan poder vivir su vida sin llamar la atención. Incluso hay población heterosexual que nos lo incrimina: “Me parece bien, ¿pero por qué tienen que ir con la banderita o manifestarse”. Un profesor decía que la historia es pendular: cuando se ha oprimido mucho, es necesario pasar al otro lado. Exaltar lo LGTB nos llevará, amigas y amigos, muchísimos años.

Por otro lado, mientras la heteronorma exista y, por ejemplo, en los formularios la primera opción sea ser heterosexual, mujer u hombre cisgénero, pues tendremos que seguir insistiendo, ¿verdad?

Yo soy lo que soy
y lo que soy
no admite trampas.

Más claro imposible: con tu homofobia o transfobia, me estás pidiendo que mienta, que haga trampas.

Hoy me sale un as,
mañana un dos.
Juego mis cartas.

Aunque celebremos y tengamos orgullo, las personas LGTB (y muchas más letras) no hemos conquistado todo, aunque personajes como el de esta canción parezcan brillar siempre. La vida es complicada y a veces tienes momentos difíciles o incluso dramáticos, como hablábamos al principio.

La vida es la que
te construyes paso a paso.
No hay más que
salir del puñetero armario.

La heternorma te dicta un camino. Al liberarte de ella, debes construir un camino que puede ser más o menos creativo u original, para entender quién eres. Y el primer paso es identificar precisamente que no perteneces a la heteronorma, es decir, ¡tienes que salir del armario!

Qué farsa es vivir
sin proclamar al mundo:
¡Yo soy lo que soy!

Un grito a la libertad, sí o sí.

La canción original es un pelín diferente. Podéis leer la letra en inglés aquí y escuchar la versión de Gloria Gaynor aquí.

Pues nada: sirva esta canción como tributo u homenaje a quienes se han atrevido a construir su propia camino, a gritarlo y cantarlo al viento y a ser felices siendo quienes son.

Ante esto, a mí me nace admiración y agradecimiento, ¡en serio!

¡¡Gracias!!

2 Comments

  1. Luz

    Maravilloso, escrito desde el conocimiento y el corazón

  2. Mariely

    Gracias, por explicarlo desde el respeto y el amor.

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