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el blog de los proyectos de Olga Berrios

Accesibilidad cognitiva

Accesibilidad cognitiva: a veces preguntamos antes de buscar

un montón de señales difíciles de entender

La accesibilidad cognitiva es la característica de los entornos, procesos, actividades, bienes, productos, servicios, objetos o instrumentos que permiten la fácil comprensión y la comunicación.

A menudo, para evaluar la accesibilidad cognitiva de los entornos, se suele consultar cuáles son las preguntas más frecuentes. Por ejemplo: qué preguntan las personas en el mostrador de información de un museo.

En una de estas evaluaciones, una persona me indicaba que a veces la gente se atora antes de dedicar 2 segundos a pensar y que, de igual manera, a menudo preguntamos antes de fijarnos si hay indicaciones para ir a un lugar u otro.

Me pregunto por qué ocurre esto.

Por un lado, esta acción me recuerda a cuando preguntamos algo en lugar de buscarlo en internet. Muchas veces alguien que estaba ante su ordenador encendido me preguntaba por el significado o la ortografía de una palabra.  A menudo me pregunto por qué la persona no realiza la búsqueda en el diccionario antes de consultar.

Me ocurre lo mismo cuando una persona, con un teléfono inteligente en la mano, consulta por una dirección en la calle.

En el primer caso, lo achaco más a la pereza. Yo misma lo hago a veces, pero también es verdad que -por respeto- intento evitarlo. También es posible que la persona haya realizado la búsqueda y no le haya servido. Necesita más información, otra interpretación, explicaciones extra o quizá ejemplos. Otra razón puede ser que la persona que pregunta usa la consulta como forma de iniciar una conversación, pues su intención es charlar.

En el segundo caso, es posible que la persona tenga problemas de conexión, sean económicos, tecnológicos o en cuanto a habilidades tecnológicas o de orientación. Igualmente, puede ser un motivo para socializar. A menudo se escuchan comentarios sobre cómo poder consultar la tecnología reduce las posibilidades de interacción. Para mí, pedir indicaciones es una forma habitual y bastante entrañable de interaccionar.

A mí en este segundo caso también me suele ocurrir al revés: si busco una solución eficaz, intento buscarlo en internet antes de consultar más que nada porque a veces las indicaciones de otras personas no me sirven. Muchas personas tienden a orientarse por tiendas y comercios que yo no memorizo. Yo necesito otro tipo de información, por lo que pido indicaciones cuando la consulta por internet no es posible, no me ha servido o necesito confirmación.

¡Ojo! Toda esta reflexión no quiere transmitir que lo importante en la accesibilidad cognitiva son las señales o el diseño accesible del entorno y que no debemos apoyarnos en las personas. Las personas son clave para interpretar el entorno y mantener la cadena de la accesibilidad. Debes disponer de ambas claves para orientarte. Sólo reflexiono sobre un posible desequilibrio entre el uso de señales y la consulta a personas.

Caution. This machine has no brain. Use your own

Cuidado. Esta máquina no tiene cerebro. Usa el tuyo. Imagen de experienciology con copyleft en flickr.

El caso es que, como decía, cuando visitamos entornos, antes de fijarnos en las señales, tendemos a preguntar. Yo misma lo hago también.

¿Por qué? Se me ocurren varias razones:

  1. Queremos reducir el esfuerzo intelectual.
  2. Damos por sentado que no hay señales.
  3. No hemos visto las señales.
  4. Hemos visto las señales pero no las hemos entendido.
  5. Hemos visto las señales pero tenemos dudas y necesitamos confirmación.

¿Se os ocurren más?

Contra la primera razón, poco podemos hacer. Sólo una idea: si las señales son buenas, es posible que las personas empecemos a confiar más en ellas y usarlas como herramienta. El otro día me preguntaba por qué en el aeropuerto las señales son tan maravillosas y, sin embargo, en el metro tienen tanto que mejorar. Posiblemente, si la señalización de los entornos se pareciera un poco más a la que se dispone en el aeropuerto (e incluso mejor), confiaríamos más en las señales como herramienta de señalización.

Sobre la segunda razón, me imagino que tendemos a pensar que pocos lugares están correctamente señalizados y es posible que demos por hecho que la mayoría de entornos no van a disponer de señales. Así que ni las buscamos ni las miramos.

Trabajando para mejorar la accesibilidad cognitiva, esta razón me genera tristeza, ya que quiere decir que necesitaremos mucho tiempo para, primero, generar buenas señales y, segundo, que las personas se fijen en ellas porque sea algo común.

También se me ocurre que debemos tener en cuenta que, aunque un lugar esté perfectamente señalizado, siempre habrá personas que hagan preguntas sólo por inercia. Esto no justifica que no evalúe y mejore su señalización y accesibilidad cognitiva en general.

Las últimas tres razones se relacionan con una accesibilidad deficiente y que debe mejorar.

3 Comments

  1. Olga

    Prueba lalalalala

  2. Olga

    Probando-probando ahora con Mozilla.

  3. De nuevo una prueba con URL

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