A los 16 años empecé en el mundo del voluntariado. Siempre he trabajado en ONG o colaborado con ellas. Hace años, cuando empecé a ahorrar algo de dinero, me hice socia de Amnistía Internacional. Además de ser socia, he decidido participar cada año en alguna campaña de micromecenazgo o crowfunding. Participo en acciones online, manifestaciones y variadas acciones.

Una de las cosas que solemos decir en el mundillo de las ONG y movimientos sociales es que un reto precisamente es llegar a sensibilizar y hacer partícipe a tu propia familia. Yo suelo dar bastante la lata.

No recuerdo si el año pasado o el anterior, decidí que -ya que iba a hacer regalos navideños– los compraría todos en la tienda de Amnistía Internacional. Recuerdo que, cuando llegó el paquete, no venía en él información de lo que hace Amnistía o qué porcentaje del dinero de la compra de los regalos recaudan y a qué lo destinan. Yo sabía el significado que tenían los regalos pero, ¿el resto de mi familia tenía alguna idea de para qué eran?

Así que, acordándome de esto, escribí a mi amiga Neyda, que trabaja en Amnistía, para hacerle la sugerencia de que -en los envíos- incluyan esta información.

Este año, todo lo que quería regalar de la tienda de Amnistía estaba… ¡agotado! Así que al final acabé comprando regalos como siempre.

La donación conjunta a Médicos del Mundo

Hace unos días, me llamaron de Médicos del Mundo. Había firmado una campaña y me daban las gracias por ello, pero además me pedían mayor colaboración, sobre todo en su trabajo con las personas refugiadas. Querían que me hiciera socia.

De momento, no quiero ser socia de más ONG, pero se me ocurrió hacer una propuesta en la comida navideña familiar: realizar una donación conjunta. Busqué información, fotos de una exposición a la que había ido y me había impactado mucho, llamé a mi amigo Flip (que trabaja en Médicos del Mundo)…

En la comida, no tuve la oportunidad de contar casi mi investigación, pero todo el mundo estuvo de acuerdo en poner algo. Además, hice campaña en mi grupo de amistades más cercanas. Al final, hemos recaudado unos 150 €.

Según la sección de donaciones de la página web de Médicos del Mundo:

Con 150 €, formamos, por ejemplo, a un agente de salud que, al año, facilita que unas 500 personas reciban la atención médica que necesitan.

Acabo de hacer la donación. O, mejor, lo pongo en plural: acabamos de hacer la donación.

donación médicos del mundo 2016 de 150 euros

He aprovechado para enviar esta imagen a quienes han puesto algo, más un poco de información de la que no pude contar durante la comida.

Aquí tenéis algo de información: Médicos del Mundo está en tres campos de personas refugiadas en Grecia, por ejemplo, dando atención sanitaria y psicológica.

Conversaciones familiares

La donación es importante, pero me parece muy valiosa la conversación que genera. Por eso os comparto algunas de las cosas que han salido.

Mi hermana Eva me cuenta que lo que más le impactó es este vídeo de El Hormiguero:

A mi hermano Juan le mandé esta foto de Gabriel Tizón de la exposición “Sin filtros”. Él es bombero y me dice que le recuerda que muchos compañeros suyos están allí. De hecho, me cuenta que a un bombero le detuvo la policía costera cuando intentaba apoyar.

Esther propone que la donación sea anual y que, cada año, se decida de forma participa a qué donar. Así, cada cual, tiene la oportunidad de proponer un asunto que le toque.

Cuéntate algo

¿Has hecho, intentado o has pensado alguna vez en hacer algo así? ¿Cómo te fue? ¿Alguna sugerencia?