En Madrid, siempre hay miles de cosas que hacer. Y, no sé por qué extraño mecanismo, si no haces decenas de ellas a la semana, te sientes culpable. Creo que existe un síndrome llamado “síndrome de todo lo que me estoy perdiendo”. Apunta mi editora Esther que es el llamado “síndrome FOMO”. Son las siglas en inglés para “fear of missing out”.

En ciudades grandes, suele existir un gran movimiento cultural, oferta deportiva, convocatorias activistas… Con la extensión de redes sociales y herramientas de internet en general, además, nos llega información de citas que a menudo incluso se solapan.

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Homer Simpson diciendo: “Está pasando justo ahora y me lo estoy perdiendo”.

En este artículo sobre el síndrome FOMO, sobre todo lo enfocan en el comportamiento de personas que quieren sentirse incluidas y participar en una conversación en redes sociales sobre lo que ocurre. No quieren perdérsela. A mí, lo que a menudo me ocurre es que veo cosas interesantes e importantes, como un curso que siento debería hacer o una manifestación que me parece fundamental, y siento cierta obligación de ir.

¿Voy a la jornada de jóvenes LGTB y discapacidad o al curso de comunicación? ¿Practico piano o hago ejercicio? ¿Voy a la huerta o leo algo? ¿Asisto al Rodea el Congreso o … ?

En las últimas semanas, he estado trabajando en un proyecto relacionado con la ONG InteRed. En una de sus webs, me encontré este párrafo:

El primer paso es la organización y definición de metas colectivas, para lo que necesitamos crear espacios de encuentro, de discusión, de análisis, de empoderamiento. Espacios y tiempos que nos faltan. Si en la Antigüedad la plaza pública, el ágora, era el espacio para el encuentro y la participación ciudadana, en nuestros días las plazas se han tornado en espacios para la actividad comercial, el mensaje publicitario y el tráfico. Por eso ha resultado tan revolucionaria la acción de tomar las calles, tomar las plazas y convertirlas en espacios de asamblea. Crear esos espacios, tanto a nivel material como inmaterial, es volver a buscarnos, reaprender a encontrarnos, robarle tiempo al mercado para dedicárselo a tejer redes “cuidadanas”.

(La web habla sobre los cuidados, por eso habla de redes “cuidadanas”, una mezcla entre la palabra cuidados y ciudadanas.)

Me entusiasmó la idea de “robar el tiempo”. Pero, al menos en mi caso, y en el de muchas otras personas, que trabajamos en ONG y además dedicamos mucho tiempo libre a actividades como participar en una huerta urbana, voluntariado, etc… Veo que no sólo hay que robar tiempo al mercado, sino repartirlo adecuadamente entre el activismo, el trabajo, el descanso, la creatividad, otros tipos de ocio, etc.

En ocasiones, consiste en preguntarse en cada caso:

  • ¿Dónde aporto más?
  • ¿Qué va a ser más útil o productivo?
  • ¿Dónde me siento bien? ¿Dónde me apetece estar realmente?
  • ¿Dónde debo estar porque me parece fundamental?

Con este tipo de preguntas, en ocasiones descubro que siento que aporto mucho más en la huerta de Tetuán que en una asamblea del 15M. O que, en estos momentos, me apetece y motiva más hacer ejercicio que seguir practicando piano.

También lo veo como una especie de rebelión calmada contra toda es ansiedad que nos rodea, generamos y compartimos. Una apuesta por defender tus ritmos.

Se trata de robar tiempo, traviesa y ciudadanamente, para cuidarnos. Y esto significa no autoexigirse tanto en ocasiones, y priorizar sin machacarse.

Fry de Futurama pensando: "No estoy seguro si quiero salir y desear estar en casa o quedarme y desear haber salido"

Fry de Futurama pensando: “No estoy seguro si quiero salir y desear estar en casa o quedarme y desear haber salido”

 

¿Qué opinas tú?

  • ¿Tienes FOMO en algún momento?
  • ¿Cómo lo combates?