Como sabéis, uno de los proyectos en los que trabajo es la app Mefacilyta.

Uno de los aspectos que más me gusta del proyecto es que las entidades y personas que participamos, podemos opinar sobre qué funcionalidades o cambios incluir en la app.

Participar en decidir cómo son nuestras herramientas

Es poco habitual que, en programas, apps, webs y otras herramientas, las personas que las usamos participemos tan de cerca en la construcción y la mejora de estos cacharritos.

Igual, por otro lado, que tampoco participamos en decidir qué se echa en la tele, cómo se graban los programas de la radio o qué publican los periódicos digitales y en papel. Esto es parte de una sociedad escasamente democrática y enfocada en el consumo.

El caso es que, a menudo, la comunidad puede mejorar el enfoque de la herramienta, servicio o producto que estás ofreciendo.

Esto es lo que entiendo que ha ocurrido con el siguiente caso, que os cuento a modo de ejemplo.

El caso del feedback de Mefacilyta

Mefacilyta está dividido en dos zonas: las que usan las personas a las que se destina directamente la app y la que usan las personas de apoyo. Lo que ocurre es que el margen entre una y otra cada vez es más difuso.

Una misma persona puede en ocasiones ser apoyada y, en otras, apoyar a otra. Esto ya debería hacer cambiar bastantes cosas.

Pero, partiendo del primer enfoque, esa separación, entre las opciones con las que cuentan la protagonista de la app, está la de poder echar una foto, grabar un vídeo o un audio, y enviarlo a su persona de apoyo.

Imagina que la persona ha seguido un apoyo sobre cómo ordenar la habitación. Esta opción es útil para que, al final, pueda enviar una foto del resultado a su persona de apoyo. Ésta, tras ver la foto, puede animarle o, quizá, hacerle alguna sugerencia.

En la comunidad, solemos llamar a esto “feedback”. Y, hasta ahora, es la única forma de interacción que tiene la persona apoyada.

El caso es que una entidad está usando intentivamente esta opción. Siguen un apoyo relacionado con ejercicios de atención. Rellenan en un papel los resultados y le echan una foto. Y se lo mandan a su persona de apoyo.

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Apoyo para mejorar la atención. Dice: “En un papel, escribe cuántas letras A, B, C y D ves en la imagen. Luego hazle una foto al resultado y envíala”. — Fuente: Hospital Vall D’Hebrón

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Apoyo para mejorar la atención. Dice: “Encuentra la ficha que se indica en la imagen y cuenta cuántas hay. Cuando lo sepas, hazle una foto al resultado y envíala”. — Fuente: Hospital Vall D’Hebrón

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Apoyo para mejorar la atención. Dice: “Busca la letra intrusa en cada caso”. — Fuente: Hospital Vall D’Hebrón

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Apoyo para mejorar la atención. Dice: “Localiza y cuenta cuántos 8 hay en la imagen”. — Fuente: Hospital Vall D’Hebrón

Lo interesante es que el mismo grupo ha solicitado a la persona de apoyo que comparta en abierto los resultados para que, quizá al final de la actividad, puedan comentar cómo le ha ido a cada cual.

El enfoque de Mefacilyta

¿Qué está pidiendo el grupo? Tal y como está construida la app, lo más fácil y habitual es que la persona de apoyo comparta su pantalla con un proyector y que el grupo vea las fotos. Pero, en realidad, lo que aquí identificamos es una necesidad de cambio de enfoque.

El grupo está pidiendo un enfoque de red social. Lo digo así porque sospecho que, en esta ocasión, no se ha verbalizado como tal. Y entiendo que, a pesar de eso, tenemos que ser capaces de identificar y comprobar que estas necesidad existe.

Hasta ahora, en Mefacilyta, se refleja una relación de desigualdad entre persona apoyada y persona que apoya: una accede a mucha información y otra a poca. Una puede interactuar mucho y la otra tiene pocas opciones.

Por otro lado, hay información de interés que puede incrementar la motivación y lo relacional, como ésta del feedback, pero se comparte únicamente de persona apoyada a persona de apoyo… pero no en tu círculo de interés.

La posible razón que se me ocurre a este enfoque es la de simplificar la herramienta. Pero posiblemente también refleja una realidad de las organizaciones. Construyes la herramienta reflejando las relaciones actuales, pero las personas te están diciendo -a su manera- que se quieren relacionar de otra forma.

Mefacilyta como red social

¿Cómo podríamos reflejar este cambio el enfoque? Imaginaos un muro de novedades como el de otras redes sociales. Pero, en él, lo que se comparten son:

  • Feedback, es decir, fotos, audios y vídeos relacionados con los apoyos que hemos seguido
  • Estadísticas de uso de la app por parte de la persona: cuánto entra, cuántos apoyos ha seguido, cuántas tareas ha completado…
  • Estadísticas de su entidad: cuántas veces han entrado a la app las personas relacionadas con la entidad, cuántos apoyos consultan, cuáles son los apoyos mejor valorados…

Sobre las estadísticas, ya vimos otro caso en el que un grupo señaló el interés de poder acceder a estos datos.

Imaginaos, además, que en los apoyos no sólo se puede seguir información, sino también interactuar. Por ejemplo: estás siguiendo ese apoyo de atención. En lugar de que las personas anoten en papel y echen una foto a su respuesta, se podrían incluir pantallas para marcar opciones o enviar un texto.

En el muro, se podrían compartir los resultados, si así lo configura la persona y/o la persona de apoyo. Habría que revisar cada caso para velar por la privacidad.

Conclusión

De una frase como “déjanos ver las fotos del grupo” sería interesante poder traducir y comprobar si eso significa “queremos una herramienta más social, por favor”.

 

Prototipo

Os comparto un boceto de lo que me imagino como muro en Mefacilyta. Faltarían cosas, pero creo que vale para hacerse una idea…

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