Últimamente se habla un montón de big data, datos abiertos, infografías… y en general la idea de compartir datos y que las ciudadanas y ciudadanos los aprovechen.

Hoy me he preguntado: ¿cómo afecta este interés de moda a las personas con diversas capacidades cognitivas?, ¿existen proyectos para mostrar los datos en lectura fácil y con pictogramas?, ¿qué datos y cómo mostrarlos a personas con grandes necesidades o sin lectoescritura?

La experiencia de APROCOR con Mefacilyta

Todo ha comenzado con una sesión online en la que la Fundación APROCOR nos ha contado su experiencia con la app Mefacilyta, que es uno de los proyectos en los que trabajo.

En APROCOR, están usando etiquetas NFC para el uso más habitual que se ha mencionado en nuestra comunidad: control de presencia.

Lo explico un poco más. Antes de usar la app, las personas que asistían a sus actividades, como en casi cualquier otro sitio, deben firmar una hoja de asistencia. El problema es que se equivocaban a menudo de fecha o firmaban en el espacio de otra persona. Especialmente, una persona ciega que asiste a las actividades necesitaba mucho apoyo para firmar.

Ahora han pegado una etiqueta NFC en recepción, con el aspecto de una pegatina, que sólo deben escanear con su móvil. Los datos de la asistencia los puede consultar un/a profesional de APROCOR en cualquier momento con un ordenador.

Ahora incluso el chico ciego puede realizar esa firma electrónica.

Lo que pasa cuando abrimos los datos

Pero lo que me ha llamado la atención de la experiencia va más allá. Los lunes, en clase, se imprimen y reparten las estadísticas. Se explican y comentan en el aula. Se pueden comparar, con datos en la mano, con el resto de la clase durante un período de tiempo concreto.

De esta manera, las y los asistentes toman verdadera consciencia de su nivel de puntualidad. De esta manera, ya hay alguna persona que ha empezado a asistir con mayor puntualidad. De esta manera, las y los participantes han trabajado con los datos y la información, participan de manera informada, sin depender tanto de una o un profesional que le advierta sobre su puntualidad.

De hecho, en la actividad, comentan en general no sólo los datos de asistencia, sino las estadísticas que muestran el nivel de uso de la herramienta Mefacilyta. Así se motivan o pueden tomar decisiones como hacer mayor esfuerzo en algún aspecto, recuperar algún apoyo que han olvidado y es útil o descartar alguno que está teniendo poco uso, por ejemplo.

El cambio de enfoque

Los datos estadísticos de Mefacilyta, curiosamente, se muestran solamente, de momento, en la interfaz que usan las personas de apoyo. Es decir, las y los verdaderos protagonistas de la app no tienen una pantalla donde consultar cuánto y cómo usan la app.

En esta sesión, ante la vista de esta experiencia, nos preguntábamos: ¿por qué tener que imprimir los datos para poder compartirlos?, ¿por qué no mostrarlos en la app de una forma accesible para que las personas que la usan tomen sus propias decisiones?

A menudo, por priorizar algunos aspectos y por simplificar, descartamos ofrecer cierta información como ésta. ¿Quizá nos estamos equivocando? Ofrecidos de manera comprensible, ¿pueden los datos ayudar y promover la autonomía de todas y todos?