Ya os he presentado en un post anterior el Informe Mundial sobre el Derecho a Decidir del año 2014 publicado por Inclusion Internacional y os contaba por qué lo he leído.

También os destaqué mi frase favorita del informe. Ahora os contaré mi segunda frase favorita.

En el informe, se indica que cada vez más se acepta la idea de que las personas con discapacidad intelectual pueden tomar decisiones en su vida y tienen el derecho a llevar a práctica esas decisiones.

Sin embargo, desde las propias personas con discapacidad, sus familias y amistades, y las organizaciones que les apoyan, se enumeran una serie de preocupaciones y problemas a la hora de poner en práctica ese derecho.

Para practicar ese derecho, a menudo estas personas cuentan con personas de apoyo que les orientan para formarse y capacitarse en la toma de decisiones, e incluso pueden ayudarles a expresar sus ideas y a interpretarlas.

Sin embargo, esta toma de decisiones con apoyo puede conllevar un uso inadecuado o abuso, situaciones en las que existen interpretaciones contradictorias o en las que quienes brindan apoyo imponen a la persona su propia voluntad.

informe mundial sobre el derecho a decidir 2014 - inclusion international - tarjetas

Estas tarjetas con iconos o pictogramas suelen usarse en eventos para facilitar la toma de decisiones

El informe indica que, cuando se haya realizado un esfuerzo considerable, si no ha sido posible determinar la voluntad y las preferencias de una persona, la determinación del “interés superior” debe ser sustituida por la “mejor interpretación posible de la voluntad y las preferencias” de la persona.

Yo creo que esto quiere decir que, aunque las personas de apoyo piensen que esta persona haría mejor tomando otra decisión (“interés superior”), se debe respetar la interpretación de su decisión personal.

¿Por qué? Porque tenemos derecho a equivocarnos, a hacerlo mal.

Las personas adultas lo hacemos constantemente, pero con ciertas personas existe una sobreprotección. Se teme a las decisiones equivocadas y, en lugar de respetar las preferencias personales, se decide por ellas. Imagino que suele ocurrirles a las personas con discapacidad intelectual, pero también a infancia y adolescencia, ¿verdad? ¿Os suena? ¿A quién más le ocurre?

El informe lo expone así:

Las salvaguardias para el ejercicio de la capacidad jurídica deben incluir la protección contra la influencia indebida; sin embargo la protección debe respetar los derechos, la voluntad y las preferencias de la persona, incluido el derecho a asumir y cometer errores.

 

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No es exactamente igual, pero a mí me recuerda a cuando he ido promoviendo el uso de los blogs y, en muchas organizaciones e institutos, las personas “con poder” (en dirección de la ONG o profes en el instituto), deciden por las personas qué se debe publicar en el blog y cómo.

Al final, es una forma de p/maternalismo en el que se impone un criterio sobre otro, presuponiendo que la persona se equivoca y que la persona con poder tiene la razón.

Algo que he escrito sobre esto: