Nuestra vida la marcan hitos diversos. Diferentes para cada persona. En mi caso, las ciudades y barrios donde he vivido, colegio, instituto, universidad y trabajos, etapas de amistades, algunos libros, mis diarios y blogs, la etapa pre y post internet, algunas chicas… y algunas bicicletas.

Primero, para mí, fueron las bicis del pueblo. De Gotarrendura. Cuando llegaron las dos bicis, una para mi hermana y otra para mí, se planteó el dilema de quién se quedaría con cada cual: ¿quería una azul (mi color favorito, era la opción que todo el mundo esperaba, incluso yo) o la rosa?

Escogí la rosa. ¿Por qué? Porque mi prima Susi tenía la misma.

Esta bici roja tan chula, en la que me pasea mi madre por el pueblo, era de mi hermano. (El dibujo es mío a partir de una foto.)

bici pueblo

Luego pasé mucho tiempo sin bicicleta oficial. En Jaén, no le veía mucho sentido tenerla por la orografía. En los primeros años en Madrid, ni me atrevía ni tenía espacio propio para guadarla.

Año 2005. Cuando empecé a trabajar y ganar algo de dinero, mi primera inversión fue en Sole. Me recomendó la oferta una chica asturiana con la que salía entonces. Sole no duró ni un año. Bajando una cuesta del Retiro, en pleno invierno, se le cayeron… ¡los pedales! Fue cuando comprendí experimentalmente que los pedales no sirven solamente para generar el movimiento, sino también para subir y bajar de la bicicleta.

la sole

Más tarde, Mariluz luego me asesoró con algo más de idea y escogimos a Olimpia, la que ha sido hasta ahora mi bicicleta. Con ella he ido a trabajar durante varios años. Pero también hemos estado en las rutas que os he contado en este blog y en varios de los viajes largos: a Cerdeña y a Francia. (En otros viajes, he contado con bicis alquiladas, que es un poco como traicionarla. Pero así son las cosas teniendo en cuenta las condiciones para trasladar bicicletas en otros medios de transporte.)

Aquí la tenéis en Cerdeña.

olimpia en cerdeña

Y aquí en París… ¡qué jodía!

olimpia parís

Olimpia incluso ha servido como perchero.

olimpia perchero

Y ha sufrido numerosas operaciones en el hospital de bicicletas y en hospitales de campaña.

reparando a olimpia

¡Ah! Y también yo fui al hospital tras un pequeño accidente con ella por las calles de Madrid.

Por las razones que ya conté, tras años de servicio y compañía, a Olimpia le toca ahora ser heredada. Espero que siga viviendo grandes o relajantes aventuras.

 

olimpia

Hace unos días, pedí una bicicleta en una conocida tienda de Madrid. El modelo y talla que elegí no lo tenían entre sus reservas, así que tuvieron que pedirla a su vez a la central. Ha tardado dos o tres semanas en llegar. Durante la espera, me pregunté quién y dónde estaría fabricando mi bici. ¿Sería en España? ¿Tendría buenas condiciones laborales? ¿Cuánto de máquina y cuánto de artesanal tiene su fabricación?

Quizá las empresas bicicleteras podrían algo “divertido” con el mundo de la bicicleta y sus posibles relatos:

  • Podrían contarnos dónde, quién y cómo hacen las bicicletas.
  • Podrían incluso tener un catálogo y movilizar redes sociales para que escojas el nombre de tu bici y grabarlo en ella.
  • Podrían tener una sección de vídeos o relatos con anécdotas y recuerdos.
  • Hablarnos de los tipos de bicicletas que hay, ideas para “tunearlas” y vocabulario técnico.
  • Podrían recomendar libros, tanto técnicos como de poesía y novela… ¡incluso música!
  • Una sección con fotos curiosas de bicicletas, como la mía de bicirecuerdos.

(Quizá ya alguna empresa hace algo de esto, pero yo no me he enterado tras visitar varias webs y tiendas de ciclismo.)

Eso andaba pensando y por eso se me ha ocurrido publicar este artículo. Seguro que, si habéis tenido bicicleta, tenéis algún recuerdo bonito, o muchos, por haber paseado con ella.

Acabo el artículo con un principio: os presento a Nausicaa. Así se abre una nueva etapa bicicletera. ¡Empieza la aventura!

nausicaa