Ayer, un grupo de Cibercorresponsales, la red social de niñas, niños y adolescentes en la que trabajo, publicó un trabajo magnífico. Lo presentan a un concurso. Se trata de un corto titulado “Diferencias” cuyo contenido trata la presión de grupo.

Podéis ver el corto aquí, es bastante divertido:

Presentando sólo el producto final del trabajo, es decir, sólo el mensaje, ¿qué ocurre?

Lo cierto es que el resultado es muy llamativo, divertido y con mensaje. Sin embargo, como educadora, incluso como posible parte del jurado del concurso…

  • ¿Cómo sé que las chicas y chicos comprenden el mensaje del corto? ¿Han reflexionado sobre él?
  • La idea y el guión son fantásticos, ¿en qué parte son artífices del mismo y en qué parte hay mano adulta detrás?
  • En la dirección, producción y edición, ¿han tenido también parte o más bien su parte ha sido representar un papel como actrices y actores?
  • En resumen, ¿en qué escalón de la escalera de la participación se situaría un proyecto así? ¿Cómo lo puedo saber con este resultado final sin que se haya visibilizado el proceso? Si no se responden a estas dudas, podría ir desde un modelo de participación simbólica (en el tramo de la no-participación) hasta un modelo de participación iniciado y dirigido, es decir, el escalón de participación más completa.

Si fuera miembro del jurado, y además malpensada, puede dar la impresión de que la mayoría del trabajo, reflexivo y técnico, ha sido moldeado por una mano adulta. De hecho, es realmente habitual en los proyectos de participación, y educativos en general, que la mano adulta lo moldee todo con objeto de presentar un resultado excelente en cuanto a ortografía, realización, etc.

Sin embargo, ¿de qué me sirve que sea correctamente ortográfico si el esfuerzo no ha sido tanto de las chicas y chicos?

En los comentarios al artículo, el profesor da pistas sobre cómo surgió la idea y califica el proceso de elaboración del guión como “apasionante”. Es posible que, en breve, nos cuenten más detalles del proceso.

¡Sí! El proceso es realmente lo fantástico, lo valioso en el proceso educativo y comunicativo. De hecho, para mí, el proceso es también el mensaje.

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