Hay dos cosas que, recurrentemente, me preguntan quienes me conocen un poco:

– ¿Cómo es que no has estado todavía en Japón?

Y…

– ¿Cómo es que no has estado todavía en Holanda?

Por fin, una de ambas la he cumplido.

Este verano, tras recorrer buena parte de Francia, Austria (dos veces), Hungría, Cerdeña… ha tocado Holanda.

No es tan exacto como me gustaría, pero con este cuqui mapa animado os hacéis una idea del recorrido que hemos pedaleado esta vez. Decir que la vuelta de Nijmegen a Maarsen la hicimos en tren y que algún río o canal lo hemos tenido que cruzar en ferry, el resto ha sido en bici.

Como podéis comprobar, ha sido un recorrido en forma de ocho. Primero nos dirigimos hacia el Sur, trazando una variante por una reserva ornitológica, las dunas de Soest, la pirámide con obelisco de Austerlitz y visitando el Museo Nacional de la Bicicleta de Nijmegen.

De vuelta a la ruta circular, pasamos por Utrecht, Gouda, Róterdam, Delft y vimos el mar en Hoek van Holland, con su monstruosa compuerta anti tormentas de la que ya os hablaré. Esta primera zona es espectacular en cuanto a naturaleza y campo.

De allí, rectas hacia el norte cerca de la playa y entre dunas, con viento en contra y un paisaje precioso, aunque no tan exótico para andaluzas y jardineras.

Cerramos una primera circunferencia visitando Haarlem, evitamos Ámsterdam y nos dirigimos hacia los molinos de Zaanse Schans, Maarken, Volendam, Edam y Hoorn hasta llegar a Enkhuizen, más conocido como “Escuecen”.

De ahí, echamos unos gapos para comprobar que el viento estaba a nuestro favor y apechugamos con un dique de 30 kilómetros con agua a ambos lados. A la derecha, el Markermeer, a la izquierda el Mar del Norte. Es decir, dos o tres horas acompañadas de agua, gaviotas y cisnes.

Así pisamos de nuevo tierra en Lelystad, sobrevolamos el Knardijk hasta Almere. De ahí, cerrando otro círculo, hasta el castillo de Muiden y de nuevo en Ámsterdam.

El mapa lo he hecho con Tripline. Es muy fácil de usar.