el blog de los proyectos de Olga Berrios

Citas de libros, Justicia social

¿Sería lícito soñar así?

TreeLavinia acaba de leer los folletos clandestinos del Movimiento de Liberación de su país. Reflexiona. Ella pertenece a otra clase, ahora abre sus ojos y, poco a poco, descubre no sólo la injusticia, sino los esfuerzos heroicos y suicidas de otras personas por cambiar la realidad:

¿Sería lícito soñar así?, se preguntó, ¿recrear el mundo, rehacerlo de la nada? Peor, pensó, peor que de la nada; ¿rehacerlo desde el lote, donde se echa la basura, el terreno baldío triste donde se acomoda la chatarra y los desperdicios?

Sería lícito, racional, que existieran en el mundo personas capaces de inventarlo de nuevo con tanta determinación; desglosando la tristeza en menudos párrafos, delineando la esperanza punto por punto, como en el programa del Movimiento, donde se hablaba con tanta seguridad de todas las cosas inalcanzables que se debían alcanzar: alfabetización, salud gratis y digna para todas, viviendas, reforma agraria (real; no como el programa de televisión del Gran General); emancipación de la mujer (¿Y Felipe?, pensó, ¿Y los hombres como él, revolucionarios pero machistas?, pensó) ¡fin de la corrupción, fin de la dictadura… fin de todo, como cuando se encienden las luces y se acaba una mala película; eso querían, encender las luces, pensó. (…)

Pero uno se podía olvidar de las angustias y esperanzas de la mayoría, pensó. Aquí en su casa, con los cojines, las plantas, la música; en la discoteca con los amigos y las amigas; en la cama con Felipe; mañana en la oficina de aire acondicionado.

Tantos y tantas lo hacían. Todas sus amistades lo hacían. La pobreza colectiva no empañaba el brillo de las lámparas de cristal del club (…)

Ella podía escoger vivir en el mundo paralelo en que había nacido. No ver el otro más que de paso, desde el automóvil, volteando el rostro en las barriadas de tablas y piso de tierra, para mirar las nubes hermosas del horizonte (…)

Tanta gente se las ingeniaba para ignorar la miseria, aceptando las desigualdades como ley de vida.

Y así habían sido las cosas desde siempre, pensaba. ¿Quién se atrevía a soñar en cambiar todo aquello?

Gioconda Belli en “La mujer habitada”.

Los femeninos, saltos de párrafos y negritas son míos.

Gracias, Torri.

Imagen: Adnan Yahya

2 Comments

  1. Ahhhh! Te echábamos de menos 🙂 Gracias!!

  2. Comment by post author

    Olga

    ¡Gracias a ti por seguir siempre pendiente! 😉

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