A veces nuestra cabeza produce ideas tan divertidas y mágicas como inesperadas.

Ayer me pasó. Salí de la oficina a la calle a hacer una llamada. Había una bici encadenada a una farola. Me fascinó tanto que lo tuve que comentar:

– Tía, estoy en frente de una bici preciosa. Me he quedado flipada mirándola.

Cuando volví a la calle, al final de la jornada, mi cabeza se giró hacia el lugar. Pero en la farola ahora había encadenada otra bici de colores similares.

Volví a llamar:

– Tía, ahora en la acera hay otra bici… Y lo primero que he pensado ha sido: “¿¿Se ha transformado??”.

Snow again

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Imágenes:  Gigin – NoDigital y Lexitos <….>