Hoy me ha pasado algo curioso. He ido a ver un documental que me interesaba mucho: “Call me kuchu”. Trata sobre el esfuerzo de activistas de Uganda, posiblemente el país más homófobo de África. La sesión era parte del lesgaicinemad.

La sesión se proyectaba en un centro de atención a homosexuales y transexuales. Uno de los primeros sitios a los que acudí yo misma hace años en busca de ayuda.

La historia que narra el documental es brutal. Impresionante. He salido de ahí llorando y, en la Puerta del Sol, me he encontrado con una celebración histórica: el Tribunal Constitucional ha avalado la famosa Ley del Matrimonio Homosexual. Han pasado ocho años desde que el PP puso un recurso contra esta ley, que ahora queda pulverizado.

Ha sido chocante. Me ha costado mucho cambiar de humor. Poco a poco generaba la sonrisa. Además, en la concentración me he reencontrado con personas con las que he coincidido en otras ocasiones activistas: cuando voluntariaba con los chicos y chicas transexuales y buscábamos la Ley de Identidad de Género, cuando coordinaba el club de lectura de lesbianas de Cogam…

Tras tomar algo, he vuelto a casa y llevo desde entonces buscando información sobre David Kato (cuya historia ya me sonaba, pero ahora me horroriza), sobre la SMUG, sobre Uganda y Malawi, sobre el documental… y suscribiéndome a varios recursos para seguir un poco lo que ocurre allí.

Poco más… simplemente me apetecía compartirlo.

* Kuchu es una forma de decir “queer” o “gay” en Uganda.