communication

Mario Kaplún en “Una pedagogía de la comunicación”:

Hasta el presente, la educación ha adjudicado a la comunicación un papel casi siempre reducido a lo instrumental.

La enseanza se autocalifica de moderna cuando despliega aparatos y recursos tecnológicos, aunque promueva exactamente la misma metodología. Sólo cambian los formatos.

Un ejemplo de la época:

Documentados estudios comprueban que, después de las lecciones impresas, el medio de comunicación más utilizado por los sistemas de enseñanza superior a distancia es el audiocasete (…)

Sin embargo, sólo se usa para enviar lecciones grabadas que el estudiante habrá de escuchar; esto es, exclusivamente como medio de reproducción y difusión de los contenidos ya predeterminados por el programador-emisor. En ninguno de estos servicios universitarios a distancia se ha pensado en la OTRA función del casete: la de grabar, con la posibilidad que ella conlleva de que los estudiantes puedan expresarse y emitir sus propis mensajes.

Para estos sistemas, el magnetófono sólo tiene una tecla útil: la de play; la otra, la de record, no parece ofrecer ningún servicio para la acción educativa.

Me he reído mucho con este ejemplo porque, a pesar de que el libro es de 1998, la misma idea se reproduce actualmente con otras tecnologías.

E, incluso, aunque la educación promueva el uso de presentaciones o vídeos, al final la metodología es la misma que si lo apuntaran en una libreta que va a acabar en un cajón corregida y aburrida.

Las y los estudiantes reproducirán contenidos como robots, pero poco aprenderán si no comunican para compartir realmente, sino investigan, sino tienen motivación por lo que hacen.

Reflexiones…

  • ¿Somos capaces de identificar los casos en que la comunicación se instrumentaliza en la educación o nos engañamos? Mi sensación es que muchas y muchos docentes no le ven potencial (porque no lo han experimentado)
  • ¿Por qué nos empeñamos en pensar en la comunicación como instrumento y no como en parte del método?
Imagen: Joel Cooper