Cabeza dura. Cabeza dura. Es algo que suelen repetir estas mujeres que andan aprendiendo a leer y escribir. Se convencen de que no pueden aprender. De que olvidan todo.

El otro día Alberto me habló del siguiente ejercicio para ejercitar la memoria. La carrera de dictados. ¡Muy chulo y divertido!

Se trata de hacer el dictado de forma un poco diferente. Apuntas las palabras o frases en una hoja. Las pones al otro lado de la clase. Cada una de las alumnas, por turnos, tienen que visitar la hoja.

La primera lee las palabras para sí misma. Las memoriza. Vuelve al escritorio y las dicta. Además, corrige al resto.

Así, en ese lapso, tiene que hacer el esfuerzo de recordar la palabra, repetirla y memorizarla lo suficientemente bien como para decirle al resto cuándo se equivocan y si el ejercicio es correcto.

Y, cuando la tengan, se levanta la segunda.

El otro día se partían dándose cuenta del poco esfuerzo que hacían. En unos pocos pasos la olvidaban. Luego lo han hecho con facilidad.

Probamos sólo con dos o tres palabras, la idea es ir incrementando la cantidad de palabras o poner incluso frases para memorizar.

Noto que con cada ejercicio nuevo hay un periodo de rechazo y “no puedooo” que espero que se vaya reduciendo. Así que tendré que ir cambiando los ejercicios a menudo para que aprendan a adaptarse a nuevas reglas y juegos. ¡Demasiada rutina!


P.D.: Lectura que haremos el próximo día: “Ocho consejos para mejorar la memoria” (doc). He cogido ideas de webs de internet, pero al final lo he adaptado mogollón para ellas.