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la broma

el blog de los proyectos de Olga Berrios

Publicidad

Criticar la publicidad para reducir su influencia

yo también hago caca

Si estás expuesta a la publicidad continuamente, como dice mi hermana Eva, difícilmente vas a evitar su influencia sólo con dejar la mente en blanco. La mejor manera es precisamente poner el tarro a trabajar produciendo comentarios que destroncen los anuncios que te tragas.

Algunas ideas:

  • Como en la foto, desmitificar lo que te intentan mostrar como perfecto y radiante, dejándonos al resto a la altura del pís de una paloma (?). Las modelos radiantes también hacen caca y tienen vello.
  • Simplemente, describe el anuncio racionalmente. La mayoría son absurdos. Tío esmirriado perseguido por manada de modelos por echarse un desodorante.
  • Añade a la receta todos los posibles efectos nocivos de los que no informan: productos tóxicos, explotación de la mayoría de la cadena de trabajadoras y trabajadores que llevan el producto hasta la tienda y te lo venden, efectos contaminantes, etc.
  • Exagera aún más los beneficios del producto que te plantean y cómo la empresa sólo piensa realmente en ti, no en sus beneficios, por supuesto.
  • Menciona las trampas. Lo que no dice el anuncio sobre la letra pequeña, el laberinto en el que muchas empresas meten a quienes consumen para esclavizarles a su producto o servicio.

Quizá encuentres y fabriques aún más ideas conociendo más de cerca la contrapublicidad en páginas como Consume hasta morir.

1 Comment

  1. Miguel

    ¿Sabes qué es lo peor de todo esto? Que esa chica seguramente no hace caca porque esa chica seguramente no existe, es un producto del Photoshop. Seguramente la modelo que usaron de base sí cague y apuesto que será muy guapa, pero hemos llegado a tal punto de cosificación (especialmente de las mujeres), que ni siquiera eso es ya suficiente para quiénes sean que dictan las tendencias de la imagen.

    Por lo demás, estoy de acuerdo con lo que propones y con la idea de contrapublicidad, pero creo que no es lo más importante del asunto, sin negar que sea importante. Los posibles efectos nocivos de un producto, la publicidad engañosa etc son cosas que se pueden combatir con leyes y regulaciones y se pueden presentar a la opinión pública de una manera relativamente fácil, porque son esencialmente cuestiones objetivas. La estupidez de los anuncios es algo más subjetivo, pero bueno, tampoco es tan grave, y quizá en este caso el problema esté más en los receptores que en los emisores, por decirlo de forma amable.

    Pero, en la línea de mi primer párrafo, lo que yo veo más preocupante y más peligroso es el papel que juega la publicidad como punta de lanza de determinados modelos de belleza y de éxito, que además parece que se mezclan como si fuesen una misma cosa. Son además modelos inalcanzables para el 100% de la población porque gracias a las “nuevas” tecnologías gráficas se puede prescindir de los límites impuestos por la naturaleza. Como digo, ni las modelos profesionales superan el listón.

    Combatir esto es mucho más peliagudo que los puntos que mencionas, porque nos movemos en un ámbito más amplio y complejo, donde de lo que se trata al final es de los valores y la ideología que predominan en la sociedad. Además, enfrente hay una gente que aunque ofrezca una mentira, o terribles presiones sobre los individuos para moldarse a un modelo inalcanzable o, en definitiva, mierda, son profesionales de eso de vender, y no lo hacen nada mal.

    Un saludo.

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