un globo para cada uno

Llevo cierto tiempo blogueando sobre los voluntariados que realizo. Me gusta porque me hace pensar, obtengo un diario personal y, quizá, así voy consiguiendo dar a conocer mejor realidades injustas.

Sin embargo, bloguear sobre voluntariado no tiene por qué ser siempre un camino de rosas. Quiero apuntar algunas situaciones difíciles o retos con las que me he topado personalmente o que me han contado:

  • Bloguear en soledad. Largas etapas en las que nadie conoce el proyecto o poca gente la sigue, incluso en las que tienes que convencer al resto del equipo de las bondades de comunicar de una forma más humana
  • Enmarronarse. Sucede cuando las personas conocen tu habilidad o vicio para publicar y contar cosas y solicitan o demandan tu tiempo y dedicación para hacer aún mayor trabajo
  • Abandono. Es posible que muestres a una persona o a una entidad cómo publicar su blog. Le dedicas mucho tiempo y esfuerzo en instalarlo, configurarlo y dotarlo de contenidos. Luego, por diferentes razones, el personal de la entidad abandona la iniciativa en la que has invertido tanto
  • Esfuerzos contra el desastre. Una organización o persona, posiblemente tras el abandono, un uso negligente, ignorancia o el ataque de alguien con malas intenciones, encuentra que su blog o web está destrozada e incluso inaccesible. Posiblemente, tratarán de enmarronarte
  • Desconfianzas. Los medios de comunicación y la sociedad en general transmiten una visión muy tecnófoba de internet. Posiblemente, te toparás con personas que salgan huyendo ante la palabra “blog” o que se nieguen a admitir una iniciativa de este tipo, aduciendo todo tipo de extrañas razones como “ya tenemos un departamento de contaminación comunicación”, “hay que proteger la privacidad”, “seguro que al final Blogger nos acaba cobrando” (sic).
  • Trolls con blog. No sólo desde la organización, las mismas personas que bloguean pueden ser más parte del problema que de la solución. Si la persona que realiza una actividad no está contenta con el trato, es posible que critique destructivamente a la organización, en lugar de aportar ideas para mejorar el trabajo
  • Modelo bancario. Bastantes organizaciones animan a su voluntariado a publicar contenidos en su blogs, difundir sus notas de prensa y colocar banners. Sin embargo, lo hacen a través de un modelo bancario, sin contar para nada con la voz y el voto del voluntariado y del resto de personas implicadas
  • Despido. La situación de desconfianza puede acabar en la decisión de prescindir de la persona voluntaria. También hay casos de despidos de personas con contrato despedidas por bloguear
  • Decepción ante el voluntariado. También es posible que, tras comunicar mucho sobre una tarea en la que estás sumergida, empieces a sospechar que la labor de la organización o la persona a la que apoyas no merece tanto apoyo como el que pensabas

Seguro que se os ocurren más… falta un artículo (o dos) con ideas contra todo esto.

foto: rufino uribe, cc en flickr