Hay personas que son nudos. De verdad. Es así. Por ejemplo, Atreyu. Atreyu es un nudo. Estoy convencida. Sin ella, y sin gente como ella, las cosas son un berenjenal. Bueno, ya lo son. Pero lo serían aún más.

Atreyu dinamiza el centro. Está a todo. Cuando me asomo por la puerta, tiene un teléfono en una oreja, la mano sobre el ratón y le está contando a alguien de la asociación que la presidenta está en el súper pero que enseguida vuelve.

(Está tan a todo que la gente se pasa y piensa que su deber es hacerlo exactamente todo.)

Se conoce a todo el barrio. Tiene fichado al capo. A cada chaval, a ese de la cara de ángel que es más bien demonio. A la dependienta china, esa tan maja que se está haciendo el carné. Que le da miedo conducir y cierra el establecimiento a tal hora porque está con las clases.

Estaba pensando. ¿Y qué si todo el mundo tuviera un poco en su vida esa forma de trabajo? Es decir: conocer gente, enlazar necesidades con posibles soluciones, saber dónde están los recursos, poder guiar a la gente a qué puerta tocar. Enredarnos más, cuidar de la gente, saber negociar las cosas… hacer más nudo.

2 comentarios en “El nudo de la asociación”

Totalmente de acuerdo con que todos deberíamos ser un poco más nudo. Sin duda cada uno tiene un papel y unas cosas que se le dan mejor que otras, pero no podemos cargar siempre a los mismos con los nudos.

June 15th, 2010

Totalmente de acuerdo!!!

June 16th, 2010